¿cómo hacer que su cabello se vea como un chicos

Si en exceso lo utilizas vas a conseguir que el cabello se vea muy grasoso. Encuentra un gel que no tenga alcohol. Formas de cuidar el cabello de hombre rizado. Tiende a resecarse el pelo rizado, por ende no olvides de ponerte la mascarilla más adecuada dos veces en la semana, con un buen champú que tenga acondicionador y contenga colágeno. Cortes de pelo para chicos 2021 son relevantes, pero no todos padres quieren que su hijo se vea normal. Muchos eligen cortes para niños para enfatizar personalidad del chico. No debe olvidarse que peinados universales traídos a perfección se toman como base para cortes de niños. Para hacer un corte y peinado como el que ves arriba, lo único que debes hacer es peinar bien el cabello hacia un lado. Los lados deberían estar rapados como ya os hemos explicado anteriormente ... Como leíste en la introducción, realmente necesitas hacer que una chica se pregunte sobre tu intención y despertar su curiosidad si quieres que le gustes. Aquí hay diez consejos sobre cómo coquetear con una chica que definitivamente pueden ayudarte a dejar una impresión en ella y hacer que le gustes al mismo tiempo. La exposición al calor puede resecar el pelo y hacer que, a corto o a largo plazo, se vuelva opaco y sin vida. Por eso es importante no ser adicta al secador (un poquito no se le niega a nadie). Multi-millones de consejos para hacer su vida más fácil. Educación. Educación para Adultos y Educación Continua; Universidad y Universidad Usar los productos que mejor se adapten a tu tipo de cabello es fundamental para lucir un pelo fuerte y sano. ... Cuando llega el verano y las vacaciones es probable que el pelo se vea opaco y débil. ... Mejor llevarlo suelto y solamente sujetarlo en ciertas situaciones como, por ejemplo, al hacer deporte o si hace demasiado calor. Muchos chicos emo hacen que su cabello se pare en punta. Considera hacértelo para lograr tener una apariencia emo sin hacer que tu cabello crezca. Necesitará un producto para peinar para hacer que tu cabello se pare en punta. Servirá con aplicarte un poco de mousse o un gel ligero si tienes el cabello corto y delgado. Cómo tener ondas 360 en el cabello. A las ondas 360 también se les conoce como 360, ondas o spinnas. Este look único y cautivador se hizo famoso por el rapero Nelly y es popular entre los hombres afroamericanos. Las 360 hacen que el... ¿Cómo hacer que tu chico se enamore de ti? ... y siempre prolija para que él vea lo bonita que puedes ser, ... Tira delicadamente de su cabello, echa la cabeza hacia atrás y sonríe, míralo ...

Karen y su hijo con derecho me intentan robar y los arrestan a los dos

2020.08.11 07:23 Chilenogenerico Karen y su hijo con derecho me intentan robar y los arrestan a los dos

Bueno esta es mi primera vez usando Reddit haci que disculpa si cometo algún error Bueno el elenco será: Yo: como un chico de 14 años que le gusta teñirse el pelo de colores (recuerden este detalle) R: como mi mejor amiga y mi modelo para dibujos (y una persona que tendemos a tratarnos de mi amor te quiero te adoro sin ser novios) K: como Karen Nd: como el niño con derecho Pongamos algo de contexto me gusta mucho dibujar dibujo desde los 8 por lo que mis amigos dicen que soy bueno con el tema del dibujo lo cual no estoy de acuerdo. R es mi modelo principal para dibujar y como vivo en un lugar con paisajes muy lindos y yo me había comprado mi primer tablet para dibujar con mi dinero y le dije algo así * Hey quiero dibujar cosas en la tablet que me compre y necesito a mi modelo favorita en el mundo para eso* ella sabiendo cómo soy me dijo si deja me preparo amor Una vez nos encontramos salimos en el viaje para dibujar estuvimos dos horas con ella modelando para mis dibujos y yo dibujando tranquilamente. Hasta que aparece Nd que tenia un año menor que yo soy osea tenía 13 años y estuvo media hora molestando con el tema de que lo dibujara que porque a R si y a él no, yo explicando cómo una persona con ansiedad social y estrés muy inestable que ella es mi amiga y que a él no lo conozco de nada lo cual Nd no me hizo caso unos 10 minutos después me dice algo que me rompió Nd Tu cabello es raro y estupido cómo vas a teñirlo de rosa mi cabello es blanco (imaginen el pelo de kaneki después de la tortura) y para que no se vea aburrido me lo tiño la mitad rosa para que no sea aburrido lo cual ya de por sí mi cabello blanco atrae muchas burlas pero cuando me lo empecé a teñir las burlas pasaron a ser menos, R siempre cuando se burlaban de mi ella me defendía ya que yo tiendo a llorar por los problemas de ansiedad y estrés que tengo bueno volviendo a la historia cuando Nd me dice que mi cabello es estupido me pongo a llorar, si un adolescente de 14 años llorando y Nd empieza as reírse a carcajadas y ahí aparece R mi ángel guardián acercándose al niño y gritándole le explica mis problemas y Nd lo único que dice es Bueno aunque tenga esos problemas sigue siendo patético llorando de esa manera R lo único que hace es abrazarme y me dice que nos vallamos a otra parte y cuando Nd escucha eso grita por su madre que todo el tiempo estuvo en una tiendita usando su celular por lo cual no le estaba prestando atención a su hijo el cual parecía haberse enamorado de R porque todo el tiempo que ella estuvo abrazándome me miraba con un odio irracional bueno volviendo con la madre ella dice algo como Porque no le estan poniendo atención a mi HERMOSO si dijo hermoso y porque un drogadicto (referendoce a mí por mi pelo) estaba en un parque y que lo más seguro estaba ofreciendo sustancias que no son buenas a su hijo y dice que si no nos vamos hiba a llamar a la policía y el hijo para llevarse algo más que mi ya baja dignidad dice y como me intentaste ofrecer drog* me llevaré tu tablet de todos modos no es cara vi que costaba 50 dólares como mucho* yo muy confundido porque no importa donde busques ese tablet cuenta 600 dólares le digo a R que nos vallamos pero la Karen me agarra del brazo y me da un puñetazo yo llore de nuevo y ahora una adulta de 40 años y Nd se están riendo a carcajadas de mi lo cual mi hermosa angel guardián se le acerca a Karen y le explica mis problemas Karen sigue riéndose por lo que ella simplemente se acerca a Karen y le da una cachetada lo cual Karen reaccionó llamando a la policía porque unos drogadictos le empezaron a ofrecer sustancias ilícitas y intentaron abusar de ella yo mientras tanto sigo llorando hasta que llegan los policías, que por suerte tocaron los únicos dos policías que existen en Chile los cuales me ven llorando en el suelo y con una marca de golpe en mi cara me preguntan a mí primero que paso yo no podía hablar de la ansiedad y estrés que tenía en el momento por lo cual R tuvo que hablar por mi y como si fuera su casa Karen la interrumpe diciendo que es falsa que Karen refiriendo a ella misma tenía razón y que no había manera de que ella estuviera equivocada en el tiempo en el que Karen estaba intentando hacer que el policía me arrestara yo ya estaba más calmado mientras me acercaba al otro policía y empezamos a contar todo por suerte el policía me creyó porque El y yo somos los únicos que sabían la contraseña de mi tableta en lo que el policía me preguntaba porque estaba llorando y yo cuando le explique todo dice bueno otro cargo más y de repente se escucha a Karen gritar ESE ADOLESCENTE ES INCREÍBLEMENTE PATETICO SOLO LLORA POR TODO mientras me apuntaba yo ya no aguante más estrés y me derrumbe en el suelo lo cual R se me acerca y me abraza y Karen y Nd se empiezan a reír más fuerte que antes y un policía se le acerca y le pide que pare de reírse o si no se la tendrían que llevar la Karen aún riéndose pero ya más calmada dice Y aparte de lo que le conté ese drogadict le robo el tablet a mi hijo* ahí interrumpe el otro policía que es el que sabe que solo R y yo sabemos la contraseña dice Bueno si ese tablet es de tu hijo sabrá cual es la contraseña el policía se me acerca y me pregunta que si le puedo pasar mi tableta para hacer que Nd lo intentará yo accedí llorando y el policía va y Oh sorpresa el chico no lo logro y lo siguiente fue al policía diciendo Señora me la tendré que llevar a comisaría por los siguientes cargos Agreción a un menor intento de robo e información falsa a un oficial lo que procede es a Karen pálida por el susto mientras uno de los oficiales la arresta y la mete a la patrulla cuando estaban a punto de irse Nd se me acerca y me grita casi llorando POR TU CULPA ARRESTARON A MI MAMI lo cual procede a golpearme un puñetazo en la cara mientras agarra mis gafas y las rompe en dos lo cual los policías lo ven y lo meten a la patrulla con su mami y lo único que supe de Karen después de eso fue que el padre de Nd se disculpó mucho por lo que hicieron su hijo y su expareja bueno esa fue mi historia lo siento si fue muy larga bye
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2020.05.15 06:47 DanteNathanael Nelkenherz: parte 1/2

NELKENHERZ


Las escaleras están frescas con heridas mientras sube escalón a escalón, poco a poco la obscuridad esclareciendo en sus viñetas oculares, volviendo a respirar con tranquilidad. Y aunque presentemente se encuentre solo, en su corazón lleva la compañía de todo el mundo.
La encuentra limpiando claveles en el estanque del jardín. Se pone de puntitas y trata de evadir las recientes flores y frutos caídos de las jacarandas que cubren la casa de la extraña lluvia tardía. Las obscuras ramas dibujan hipotrocoides en el aíre. Gorriones con la cabeza rojiza surfean el flujo etéreo que pasea sobre la ciudad, hacía el moribundo sol, la niebla ascendente pintada más y más de naranja en el horizonte hasta esfumarse en espirales concéntricos. . . . Pero antes de llegar a ella, ve la suavidad y lentitud con la que lava cada pétalo—del rojo pasan al rosa dentro del agua. A su lado apenas queda un par. Acercándose un poco más, las pieles de los irregulares pétalos revelan haber sido artificialmente teñidos con un rojo escarlata. Lentamente, todavía de puntitas, la abraza por detrás, un beso en la mejilla, un silencioso “ya estoy en casa, cuéntame.”
Termina de lavar los últimos claveles, los amarra en un ramo con la liga de su cabello, exdorado y cayendo en gravedad disminuida, seguramente por la presión atmosférica, y por fin le deja ver sus ojos, su mirada decaída. Una serie de jalones cardiacos le hacen instantáneamente besarle la frente y abrazarla. Pequeñas aglomeraciones de tristeza liquida empiezan a bajar por sus mejillas. Ambos se paran al mismo tiempo, petricor acercándose cada vez más. Deja que ella tome el ramo. Lo sostiene cerca de su pecho, manchando su azul uniforme. Caminan hacía la puerta trasera, entrando silenciosamente a casa.
La luz permanece apagada. A través del estudio hay veladoras que él empieza a encender, mientras ella regresa del almacén con un jarro acampanado de vidrio. Dentro de él coloca las flores, agua y unas cuantas lágrimas. Cuando la ultima veladora ha sido despertada, el pequeño cofre, Cuauhxicalco—que le sorprende aún funcioné después de tanto tiempo, especialmente al ser su primer proyecto de carpintería, regalo de su primer aniversario—ya descansa en sus blancas y temblorosas manos. Se acerca y le desabrocha el pequeño collar de oro del cual pende una pequeña llave con las letras vanvda en el cuerpo de esta, que ahora va clink, clink, para abrir y revelar múltiples chalchihuites, jades y serpentinas. De su bolsillo saca 3 jades. Las lágrimas dentro de él no pueden ser contenidas por mucho más tiempo, pero da su todo para seguir mirando en silencio. Ella toma un pétalo de clavel y envuelve una de las piedritas en él. Tan pronto como introduce las tres piedritas se deja caer, él apenas si la alcanza.
La sienta en el sillón de vinilo negro, su favorito, en la esquina del estudio. Toma otra silla y se sienta frente a ella. Después de un minuto, comienza a hablar.
“No fueron 3.”
“Oh. Gracias a Dios. . . .” La tristeza viene ahora a ser reemplazada por curiosidad. “¿Entonces por qué pusiste tres piedritas dentro del cofre?”
La lluvia llega al techo sobre sus cabezas. Su pequeño entra a la habitación, buscando a sus padres, extrañado de no haber escuchado el usual tumulto en la puerta delantera.
“Cuando me llamaste y dijiste que quizás tardarías un poco más, no pensé que fuera tan grave, Cariño.”
Las manitas del pequeño toman otra silla y la arrastra hasta quedar entre ellos. Despeja el cabello de sus ojos y se amarra su casi dorado cabello con una liga que siempre lleva en la muñeca. Su mirada revela entender lo que está pasando. Coloca una de sus manitas de porcelana en la pierna de mamá y la otra en la pierna de papá, y asiente gravemente, pidiendo que continúe.
Und ich gehör dir nicht zu.
Beide klagen wir nun.
¿Dijiste algo, Preciosa?” dice mientras pasea su trapo de derecha a izquierda sobre la blanca superficie moteada del mostrador, dejando un rastro húmedo—susurros narcolépticos de caracol. “¿Has estado leyendo tus poemarios de nuevo?”
“¡Yia! Pfugeljin.”
“¿Vögelchen?” una pequeña risa. “¿Y ahora por qué soy una pequeña ave? ¿Qué hice ahora?”
“Eeeees—“ acercándose hacía él, hasta dejarse caer sobre sus hombros, rodeándolo con sus suaves y cansados brazos, recostando su cabeza en palpitante pecho de su amado, para continuar “—porque eres el que me lleva al cielo en tus alas.”
Las ultimas tormentas han dejado de caer, aunque el hombre del clima, Don Eladio, alias “Hieladio,”avisó de un frente frío que llegaría del Norte por la tarde. El un poco oxidado gallo de los vientos, siempre anunciando en sutil canción la víspera del amanecer sobre el letrero de la florería, Nelkenherz en grandes letras serif rojas sobre un fondo blanco, avisa que el viento se acerca no desde el Norte, pero del Este.
En el encuadre se puede ver la parte baja del letrero de la tienda, del cual cuelgan cuatro bulbos geométricos, uno parpadeando, a punto de morir; ambos ventanales llenos de flores por detrás. Y la gran puerta de cristal-madera obscura, de la cual sale jovial, suelta y sonriendo naturalmente a quien pase Maxine Boan. La florería le pertenece a ella y a su esposo, Kelvin Antares. Las piernas del lucero de la calle Aloe se mueven de un lado para otro por debajo de su danzante vestido mientras recoge las restantes mesas que por la mañana estaban llenas de amapolas, lirios, petunias, girasoles, rosas, margaritas, geranios, hortensias, petunias, begonias, gitanillas, azucenas, nomeolvides y claveles—los primeros del año. La cámara no puede captar muy bien todo el rango de colores por la mañana, pero ya que es tarde, bajo la luz monótona, nublada, saturada, ella brilla en el centro de la película.
Un pequeño beep avisa que ya ha terminado de grabar. La guarda dentro de los tantos bultos de su chaqueta y se levanta de la silla frente a la florería. Todos esperan ya la lluvia, pero no viene . . . espera pacientemente en las alturas para dejarse caer.
La cita es alas 19:30, en la entrada a la Posada del Sol.
Realmente no sabe lo que está haciendo. Un amigo le había recomendado trabajar con Tomas Villacorta Jr. Desde hace un año. Era un trabajo simple como este: ir y tomar video de un grupo de amigos que siempre se reunía cerca de Plaza San Pedro. Cuando la noche caía, bajo el manto matrimonial del sol y la luna, de las estrellas y el smog, se acercaban más, pagándole a alguien en la iglesia para subir a la azotea, al Hospital Juárez. Allí llevaban un tipo de ritual para comunicarse con la Planchada. Habiendo contactado previamente a la Quemada unos días antes, que había revelado el nombre de aquel malvado italiano, pidiendo que le hicieran pagar por lo que hizo, pues así lo quería la Tierra.
“Deste gafe ni la Llorona sabe. Su crimen castigado verlo he. ¿Encontréis vosotros a V.? Diz que Planchada en vida fuera duno de su cuna amante.”
“¿Eulalia ‘La Planchada’ del Hospital Juárez?”
“Con ella averar.”
Así que lo hicieron. . . . Un poco.
La Planchada estaba demasiado cansada después de la pandemia que ocurrió hace unos años. Los pacientes necesitaban demasiada atención. Incluso tuvo que ir de paso a otros hospitales para suplir con la carga a los enfermeros espectrales que allí laboraban. En sus aventuras fuera del Juárez se encontró a varios fragmentos del alma de Nightingale trabajando horas extra. Historias fueron intercambiadas y pronto Eulalia se dio a conocer en todo el mundo fantasmal benigno. (Algunos dicen que incluso el maligno, pues se apareció el fantasma de un criminal, herido, una noche en la explanada del Juárez. Eulalia lo curo y lo cuidó sin dirigirle la palabra.) Esto hizo que se arreglara de nuevo el cabello y lavara sus ropas, por lo que cuando finalmente apareció, casi no la reconocieron. Era 12 de mayo. Se sentó con ellos.
Eulalia reveló el nombre de aquel muchacho que la engaño, dejándola atrás, sola. Huyendo con aquella que finalmente llamaría esposa . . . Teodoro V.
Los chicos desaparecieron uno a uno después de eso. Él nunca lo supo.
Pero el dinero escaseaba, y el trabajo del magnate transnacional era demasiado fácil como para que pagara $10000 . . . solamente por filmar por una semana a una reconocida pareja que vendía flores y nunca daño a nadie. Demonios, incluso él mismo había ido a comprarle flores ahí a ella . . . a ella . . . varias veces. . . . ¿Qué podría pasar?
En las puertas de la Posada del Sol lo esperaba un agente vestido de basurero—es eso . . . sí, dice “prohibido penetrar a personas no autorizadas:” nice—naranja como el metro, como el cuerpo de una pluma, estoico, llenando botes despintados y oxidados de una cantidad exagerada de basura para un disfraz. Le hizo una señal de que echará el instrumento en la basura.
Bajo la acera, dando la mejor impresión de desinterés que pudiera, y aventó todo junto dentro del bote de basura orgánica. El hombre le maldijo.
Antes de llegar a casa, por curiosidad pasó de nuevo por la florería. Maxine ya había recogido todo y se encontraba dentro. En su mano una taza que al beber de ella empeñaba sus lentes. Kelvin estaba terminando de merodear en la caja, un último click antes de acercarse a Maxine, quien instantáneamente sonríe viéndole a los ojos . . . ¿fue eso una patada? No puede ver muy bien desde ahí.
Recuerda que todavía lleva puesta el arrugado disfraz, desparramándose a los lados como una masa viscosa dejada mucho tiempo sobre la mesa. Se la quitó y la desechó en el cubo más cercano. Finalmente se arma de valor para ir a saludar a la pareja, que ya van un paso afuera de la florería. El cielo aún está gris, pero ni el viento ni la lluvia tienen la presencia que se esperaba. Cuando Kelvin apaga las luces, todos los colores de la calle Aloe se dispersan a los vientos como motas de polvo. Ni una herida traería un poco de color de vuelta.
“¡Memo!” salta Maxine. Su negro cabello lacio se alza y cae lentamente en ritmo con su vestido, resaltando la luminosidad de sus dientes, rodeados de un rojo natural. Se acuerda de ella. “¿Cómo has estado? Hace mucho que no pasas por la tienda. ¿Las cosas siguen mal?”
“Si. . . . No la he vuelto a ver desde el invierno. Navidad fue la última vez que estuvimos verdaderamente juntos, desde ahí he estado estático. No sé si—“
“Memo,” interrumpe Kelvin.
“Señor,” haciendo un pequeño saludo japones, sincero y automático, con los ojos fijos en el suelo.
“Me pareces un excelente chico, Memo. Desde que venías a comprarle ramos personalizados, desde la primera hasta la penúltima vez que entraste en esta tienda, pude ver en tus ojos cuanto la amabas. Ah, no solo en tus ojos, todo tu ser rebosaba de amor, de energía.” Una pequeña pausa, sus pupilas brillantes, buscando qué decir, le dan la vuelta al mundo.
“Es repentino,” voltea a ver a su esposo, que le da el si con la cabeza. “¿No gustarías acompañarnos un poco a la casa? Me gustaría saber qué está pasando contigo y con . . . ella.”
“No se preocupe, puede nombrarla.”
“—con Claire.”
“Por supuesto, no tengo nada más que hacer por hoy.”
Después de 5 calles y 2 vueltas, subiendo las escaleras verdeas, las que si tienen barandal, llegan a una grandiosa reja que tiene las letras A&B en la cúspide, sobre las cuales descansa una corona de flores. Todo el trabajo de hierro parece estar hecho a base de gigantes flores petrificadas.
Guillermo mira su reloj . . . se le hunde el pecho. Ya es un poco tarde, pero ya no hay una razón por la cual llegar a casa lo antes posible. Comprará la cena en el camino de vuelta . . . y una botella de ron.
Adentro va Maxine, luego Guillermo y finalmente Kelvin, quien cierra la puerta tras de sí. Dentro de los umbrales de la casa, Guillermo puede ver claramente una distinción entre aquel lugar y el mundo exterior. Todo huele a paz, el peligro ya no sabe en su boca. ¿Es esto lo que es un hogar? Su pecho se hunde todavía más. Trata de que los recuerdos de un futuro imposible ahora no le llenen los ojos, desbordando todo aquello que no dice, el dique de su escasa seguridad llevado a un punto crítico. La humedad derrumbándose lentamente sobre su cara lo llevará de nuevo a la orilla del mar donde la conoció. Sabe que cada vez que lo hace, la brisa de barre su corazón con bruma algún día lo convertirá completamente en un bloque de sal, uno que todas las empresas que lucran con la insoportable inaceptabilidad de una partida, esperando en los valles emocionales donde la obscuridad es más densa, más pesada, que se pega a la piel, exprimirle todo hasta convertirle en un fantasma que recurre a la pornografía, el alcoholismo, la putería, para seguir huyendo . . . pero nunca podrá huir de nada. Y lo sabe. La promesa de amanecer en otro día más brillante, apenas consciente, con la boca seca y una resaca, siempre termina por llevarlo a un día todavía mas obscuro, donde el sol sigue brillando igual pero lo siente cada vez menos. Los horizontes a los que quiere llegar son solo los bordes de su tumba, y cada vez que cierra los ojos, la única luz que hubo en su vida, la única que dejó entrar, va rondando en el laberinto de su tragedia, sin parpadear . . . ni sus parpados lo protegen de notar su ausencia. . . .
. . . y Maxine lo abraza sin dudar. Finalmente llora. Kelvin entra para preparar la sala.
En los lapsos que puede abrir los ojos, un poco distorsionadas por el mas acuoso, puede ver muchas flores y cajas, cajas grandes, apiladas por doquier.
Maxine lo sienta a su lado en el sillón más largo, dando de frente a la apenas usada chimenea. “Deja salir todo,” le dice.
Kelvin cena solo. Deja preparados otros 2 platos y sube a realizar una llamada. Aún cuando Guillermo ya ha dejado de llorar, La voz, con un tono de emoción igual al que cuando empezó, puede oírse todavía.
“Así que eso paso. . . .”
“Ya han pasado tantos días y todavía la extraño.”
“No importa,” Maxine con una sonrisa. “La verdad solo la extrañas porque le daba estabilidad a tu vida. Desde que se fue, nada ha sido lo mismo—¿cierto?—pero no tiene que serlo. Las cosas deben de mejorar. Y todo, especialmente el amor, se da de forma natural. Me contaste que incluso has rechazado a algunas personas por ella. Bueno, me parece que es porque crees que no eres digno de nadie, le tienes miedo a demostrarle a otras personas lo que realmente eres. Pero dime, ¿te has sentido mejor por rechazarlas? Quizás sientas que estás siendo responsable al no entrar en una relación, pero, querido, no lo estás siendo. Vales muchísimo como para que sigas huyendo de tomar responsabilidad de ti mismo, Sabes que tu corazón quiere amar, pero lo único que haces cuando se presenta ese amor es huir, llenándote la cabeza de mil cosas. No retrases lo inevitable, no quiero que te hagas daño.
“Pero ah, hermoso, mírate. Realmente mírate. Estás así por alguien que ya no está. Tu amor es muy grande. Tiene una fuerza inmensa. Ocúpalo en ti mismo y en alguien que realmente quiera lo mejor para ti. Quizás pienses que no es así, pero encontrarás a alguien que te ame, que pueda ver a través de todo lo que escondes, directo al tesoro de tu alma. Y ni tu pasado ni tus miedos le van a importar, por que está ahí no solo para amarte, también para enseñarte todas las cosas que hay por amar en ti: cuando la veas sonreír, cuando le haya contado a alguien de ti y al presentártelos digan ‘¡Memo! es un placer conocerte,’ cuando duerma tranquilamente en tu pecho y te diga con toda seguridad que tú eres lo que ella quiere. Y cuando menos te des cuenta, tu corazón habrá sanado, y ella te tratará igual, pero ahora estará aliviada de que puedes por fin verte como ella te ha visto desde el principio. Y no es que no vea toda la obscuridad en tu corazón, no es que sea ciega a ella, a veces, cuando no la veas, tendrá miedo, pero sus ojos brillarán de nuevo, pues sabe que eres realmente aquél que brilla por debajo de toda esa obscuridad.”
Antes de que la sonrisa de Memo se transformara en llanto, Kelvin baja al fin, sus pasos resonando en la escalera, pues baja dando brinquitos.
“¿Ya?” le pregunta a Maxine. Ella asienta. “Bueno, toma,” le dice a Guillermo, alargando el teléfono del cual ya cuelga una pila portátil.
“Amm . . . ¿yo?”
“¿Quién más, campeón?”
“Ah, uhhh, ahhhh . . . okay . . .” se pega el teléfono a la oreja. “¿Bueno?”
“Holaaa, ¿Memo?” Al oír aquella voz, el corazón de Guillermo empieza a latir de otra manera, no con ansiedad, pero con emoción.
“S-s-¿si?”
“Un placer Memo. Me llamo Eurus y—“
“¿Crees que estará bien? Eurus lleva mucho tiempo queriendo conocerlo.”
“Lo hará. Nuestra niña es la mejor.”
Cuando bajan de nuevo, la llamada todavía sigue su curso.
“—si solamente la buscas cuando estás triste, no la amas. Definitivamente extrañas la seguridad que te daba. Es más fácil regresar a lo que eras antes, porque así ya nadie podrá juzgarte por lo que eres realmente, temes abrirte con alguien más, porque como dijo mamá, crees que no te amaran. Bueno, Cariño, la realidad es que muchos y muchas te han amado, pero en tu necedad, has cerrado la puerta por un amor oxidado, que ya ni es cenizas, es carne muerta, y te vas a pudrir con ella si sigues aferrado.”
Al llegar a casa, ya muy de madrugada, Guillermo. . . . Bueno, la conclusión lógica entonces es que realmente amas a quien buscas cuando estás feliz, ¿no? . . . Guillermo estaba muy feliz. Y no podía dejar de pensar en Eurus.
. . .
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2018.06.27 06:13 master_x_2k Enredo III

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Enredo III

Abrí las puertas de vidrio para que Brian pudiera llevar las cajas de muebles. Lo que más me sorprendió de su edificio de apartamentos fue lo despejado que estaba todo. Sin basura, sin gente, sin ruido. Había un tablero de anuncios justo después del segundo juego de puertas, que era algo que normalmente podría haber esperado que fuera un poco desordenado, por regla general, pero incluso allí, las publicaciones individuales estaban cuidadosamente espaciadas, y todo estaba sellado detrás un cristal con una sola cerradura pequeña. Se sentía un poco estéril. O tal vez era solo que yo estaba acostumbrada a un área con más carácter.
No sabía qué decir. No solo en términos de la construcción de apartamentos de Brian, no tenía idea de qué palabras saldrían de mi boca. No tenía la destreza para charlar de forma natural. Por lo general, me las arreglaba planificando constantemente lo que podría decir. El problema era que me había distraído, no tanto por los atributos de Brian, sino por haber tomado conciencia de que los había estado mirando. Ahora que estaba tratando de recuperarme, ponerme en equilibrio mental y planear algo de conversación, todo lo que podía pensar era 'Maldición, Taylor, ¿por qué no puedes pensar en algo que decir?'.
Entramos en el ascensor, y Brian descansó las cajas en la barandilla de metal en el interior. Me las arreglé para preguntar, “¿Qué piso?”
“Cuarto, gracias.”
Presioné el botón.
Subimos, y cuando se abrió la puerta, le ofrecí a Brian una mano para estabilizar las cajas mientras él se retiraba del ascensor. Lideró el camino por el pasillo y se detuvo junto a una puerta mientras yo buscaba las llaves que me había dado, para encontrar la de su apartamento.
No estaba segura de lo que esperaba ver en el lugar de Brian, pero aun así logró sorprenderme.
Lo primero que noté fue que los techos eran altos. El apartamento era prácticamente de dos pisos, un arreglo bastante abierto con pocas paredes. La cocina estaba a nuestra izquierda cuando entramos, pequeña, separada de la sala de estar por un mostrador de bar / cocina. A nuestra derecha estaba el armario del pasillo y las paredes que abarcaban el baño y uno de los dormitorios. Justo en frente de nosotros estaba la espaciosa sala de estar, respaldada por una ventana del piso al techo y una puerta de vidrio que daba a un balcón de piedra. Unas escaleras conducían a un dormitorio situado encima del baño y el primer dormitorio. Supuse que era allí donde dormía Brian, basándome en la cama no desordenada, pero no hecha, que estaba a la vista desde donde estaba parada.
Lo que me impresionó, creo, fue lo suave que era el lugar. Había dos estanterías, de color gris claro, en la sala de estar. En los estantes, vi, había una mezcla de novelas, plantas y libros antiguos con espinas de cuero rajado y raído. Las frondas de algunas de las plantas colgaban sobre los estantes. El sofá y la silla que lo acompañaba eran de pana color canela pálido, con cojines gruesos y lo suficientemente profundos que parecían poder perderse en ellos. Podría imaginarme acurrucarme en ese sillón con las piernas tapadas a mi lado, un libro en mis manos.
De alguna manera había estado esperando una estética similar a la del cromo y el cuero negro. No es que asociara la personalidad de Brian o su gusto con ese tipo de diseño, pero era lo que podría haber pensado que un joven soltero podría llegar a conseguir. Ya fuera la suavidad de los colores, el pequeño frasco con piedras, el agua y el bambú en la encimera de la cocina o las imágenes en tonos sepia de los árboles en el vestíbulo, el lugar me dio una sensación de tranquilidad.
Sentí una punzada de envidia, y no fue solo porque el apartamento de Brian era agradable. Estaba obteniendo una mejor idea de quién era, y cómo éramos personas muy diferentes, en cierto sentido.
Brian gruñó mientras dejaba las cajas junto al armario delantero. Se quitó las botas y lo tomé como una señal para quitarme los zapatos.
“Entonces, ya empecé un poco”, me dijo, llevándome a la sala de estar, y vi que había un montón de tablas de color gris claro y una caja de cartón vacía apoyada contra la pared. “Resulta que realmente necesita un segundo par de manos. ¿Quieres algo antes de comenzar? Prefieres el té al café, ¿verdad? ¿O quieres un refresco? ¿Un bocado?”
“Estoy bien”, sonreí, quitándome la sudadera y poniéndola en el mostrador de la cocina. Le había prometido a Tattletale que lo haría. Sintiéndome muy consciente de mí con mi barriga expuesta, traté de distraerlo con la tarea que tenía entre manos: “¿Empezamos?”
El primer trabajo, el que dejó incompleto, era un conjunto de estanterías, y comenzamos con eso. Era, como él había dicho, un trabajo para dos personas. Los estantes tenían tres columnas con seis estantes cada uno, y cada parte se acoplaba con la ayuda de clavijas de madera. Era imposible presionar dos piezas cerca de la parte superior sin que las que estaban cerca del fondo se separasen, y viceversa, así que conseguimos un ritmo en el que uno de nosotros juntaba piezas mientras que el otro impedía que todo lo demás se desarmara.
En general, nos llevó unos veinte minutos más o menos. Después de verificar que todo estaba encajado y alineado, Brian arrastró el estante del piso y lo colocó contra la pared.
“Ese es uno”, sonrió, “¿Estás segura de que no quieres un trago?”
“¿Qué tienes?”
“Ven, tengo cosas en la nevera. Elije lo que quieras.”
Agarré una cola de cereza. Brian agarró una cocacola, pero casi la ignoró mientras abría la siguiente caja, la cuadrada que medía casi cuatro pies de ancho, y comenzó a colocar las piezas individuales en el suelo de la cocina. Una mesa de cocina con taburetes.
Resultó que la mesa de la cocina era un trabajo más difícil que la estantería. Las patas debían sostenerse exactamente en el ángulo correcto, o los pernos se atascaban en los agujeros, o forzaban a la pata de la mesa a salir de su posición. Cada vez que eso ocurría, terminamos teniendo que sacar el perno y comenzar de nuevo. Terminé sosteniendo firmemente la primera pata de la mesa mientras atornillaba los pernos de la base.
Sin mirarme, colocó su mano sobre la mía para ajustar el ángulo una fracción. El contacto me hizo sentir como si alguien hubiera arrancado una cuerda de guitarra que iba desde la parte superior de mi cabeza hasta la mitad de mi cuerpo. Un profundo ronroneo en mi interior que no se podía escuchar, solo se sentía. Me alegré mucho por las mangas largas de mi top, porque se me ponían los pelos de punta.
Me encontré por defecto cayendo en mi defensa más básica, quedarme callada, quedándome quieta, así que no podía decir ni hacer nada estúpido. El problema fue que esto me hizo muy, muy consciente del silencio y la falta de conversación.
Probablemente Brian no había siquiera notado el silencio, pero me pregunté qué decir, preguntándome cómo iniciar una charla o cómo mantener una conversación. Fue agonizante.
Se acercó para ver mejor mientras colocaba una tuerca en el perno, y su brazo se presionó contra mi hombro. De nuevo, provocó una reacción casi elemental de mi cuerpo. ¿Fue esto intencional? ¿Estaba señalando interés a través del contacto físico casual? ¿O estaba asignando significado a algo casual?
“Casi terminado”, murmuró, ajustando su posición para comenzar a atornillar el otro perno para la pata de la mesa. Su brazo no estaba presionando contra mi hombro ahora, pero por la forma en que estaba agachado, su rostro estaba a solo unos centímetros del mío. De acuerdo, eso fue peor.
“Taylor, ¿crees que puedes agarrar esa llave más pequeña sin mover la pierna?”
No confiaba en mí misma para responder sin hacer un ruido raro, así que simplemente cogí la pequeña llave y se la entregué.
“Eso es más rápido, gracias”, respondió, después de un segundo, “¿Puedes pasarme la tuerca?”
Lo hice, dejándolo caer en su mano en lugar de colocarlo allí, preocupada por lo que podría hacer o por cómo reaccionaría si mi mano tocaba la suya. No iba a sobrevivir las siguientes tres patas de la mesa de esta forma, y mucho menos las banquetas o el tercer mueble que ni siquiera habíamos empezado.
“¿Taylor?”, Preguntó.
Dejó la pregunta colgar, así que tragué saliva y respondí: “¿Qué?”
“Relájate. Puedes respirar.”
Me reí ligeramente al darme cuenta de que estaba conteniendo la respiración, lo que resultó en una exhalación nerviosa y entrecortada que solo aumentó la incomodidad que estaba sintiendo.
Él estaba sonriendo, “¿Estás bien?”
¿Qué se supone que debía decir? ¿Admitir que no sabía cómo lidiar con estar cerca de un chico guapo?
Miré al suelo, a la pata de la mesa que sostenía. “Me pongo nerviosa cuando estoy cerca de la gente. Pienso en, ya sabes, que tal vez tengo mal aliento, o tenga olor a sudor, y no podría notarlo porque es mío, así que aguanto la respiración así para estar segura. No sé.”
Bravo, Taylor. Bravo. Imaginé el más lento y más sarcástico de los aplausos lentos. Hablando de mal aliento y sudor era totalmente el camino a seguir. Uno de esos momentos brillantes que me daría vergüenza cada vez que lo recordara en los siguientes años o décadas, estaba segura.
Entonces Brian se inclinó, cerrando los escasos centímetros de distancia que nos separaban, hasta que nuestras narices prácticamente se tocaron.
“No. Hueles bien”, me dijo.
Si hubiera sido un personaje de dibujos animados, estaba bastante segura de que ese era el punto en el que me salía vapor de las orejas, o me derretía en un charco. En cambio, fui con mi primer instinto, una vez más, y me quedé muy callada. Me di cuenta de un calor en mi cara que debe haber sido un rubor furioso.
Sería difícil decir si fue una misericordia o no, pero Brian se distrajo con el sonido de una llave en una cerradura, y la apertura de la puerta de entrada.
Lo primero que pensé fue que la chica que entró era la novia de Brian. Entonces la vi mirar hacia nosotros, sonreír, y noté la similitud entre sus ojos y los de Brian. Su hermana.
Mi segundo pensamiento, o mi segunda reacción, en realidad, fue difícil de poner en palabras. Es como, podrías mirar un Mercedes y decir que era una hermosa obra de arte, incluso si no eras alguien que prestaba mucha atención a los autos. En líneas similares, cuando veías un Mercedes con una calcomanía de llamas barata pegada a las ruedas y un alerón casero pegado en la parte trasera, era doloroso y decepcionante en un nivel fundamental. Eso fue lo que sentí, mirando a Aisha.
Era hermosa, tan femenina como Brian era masculino, con pómulos altos, cuello largo y, aunque era dos o tres años más joven que yo, ya tenía pechos más grandes que los míos. Podrías convencerme de cortarme un dedo por tener piernas, cintura y caderas como las de ella.
Maldita sea, esta familia tenía buenos genes.
Solo necesitabas echar un vistazo a Aisha para saber que iba a ser completamente hermosa cuando terminara de crecer. Dicho eso, sin embargo, tenía una raya de cabello decolorado y parte de ese cabello decolorado había sido teñido en una franja de color púrpura. Era como si hubiera hecho todo lo posible por parecer vulgar, con shorts de jean rasgados sobre leggings de red verde neón, y un top sin tirantes que dudaría incluso en llamar ropa interior. Cualquier envidia que sentía hacia ella se veía acentuada por un sentimiento casi de ofensa, en cuanto a cómo estaba arruinando lo que le habían dado naturalmente.
“¿Estoy interrumpiendo?”, Dijo, con un tono ligeramente burlón, mientras me miraba sin poder entenderlo.
“Aisha”, Brian se levantó, “¿Qué estás haciendo aquí? Tú-” se detuvo cuando una mujer negra robusta y sólida entró por la puerta principal. Donde la mirada de Aisha hacia mi había sido ambigua, la mirada que esta mujer me dio fue todo lo contrario. Desaprobación, disgusto. Me di cuenta de lo que debía parecer, ligeramente sudorosos, en el suelo entre los muebles, con el estómago visible, prácticamente brillante con un rubor rosado. Me apresuré a agarrar mi sudadera y ponerla.
“Señor. ¿Laborn?”, Dijo la mujer pesada, “Me temo que esperaba que estuviera más preparado, pero parece que está en medio de algo.”
Brian negó con la cabeza, “Si señora. Sra. Henderson. Estoy casi seguro de que su oficina me dijo que los esperara a las dos esta tarde.”
“Esa fue la hora original. Aisha me dijo que quería reprogramar-” La señora Henderson se interrumpió y le lanzó a Aisha una mirada dura.
Aisha sonrió, se encogió de hombros y se levantó de un salto, así que estaba sentada al final del mostrador de la cocina. “¿Qué? Hay una película que quiero ver esta tarde con mis amigos.”
“Si hubieras preguntado, podría haber dicho que sí”, le dijo Brian, “Ahora probablemente voy a decir que no.”
“No es tu decisión, hermano, no estoy viviendo contigo todavía”, ella levantó le mostro el dedo del medio con las dos manos.
Brian parecía que iba a decir algo más, pero luego se detuvo. Suspiró, luego dirigió su atención a la trabajadora social de Aisha, “Lo siento por esto.”
Ella frunció el ceño, “Yo también. Debería haber llamado para comprobar, dada la historia de Aisha de torcer la verdad.” Miró su cuaderno y pasó la página, “Si quieres reprogramar, hmmm, me temo que ya llené la ranura de la tarde, pero tal vez ¿Este fin de semana…?”
Brian le dio a Aisha una mirada molesta, “Ya que está aquí, si estás dispuesta a pasar por alto los muebles que no hemos terminado de armar, podríamos hacerlo ahora.”
“¿Si estás seguro? ¿Qué hay de su... compañera?” Ella me miró.
Mi rubor probablemente no se había ido, y sospecho que me sonrojé un poco más de repente al ser puesta en medio de una situación incómoda. Probablemente no ayudó a desvanecer ninguna impresión equivocada que ella había percibido.
“Ella es una amiga, me estaba ayudando. Taylor, no estoy seguro de cuánto tiempo será esto. No quiero perder tu tiempo, pero me sentiría mal si te fueras tan pronto después de venir hasta aquí. Si quieres quedarte y relajarte, podría llevarte de regreso después.”
Cada parte socialmente torpe de mi cerebro ansiaba tomar la ruta de escape ofrecida, hacer mi salida, enfriarme. Fue difícil decir por qué no lo hice.
“Me quedaré, si no voy a estar en el camino. No tango planes para la tarde.”
Cuando Brian sonrió, me di cuenta de por qué no había aprovechado la oportunidad de irme.
La mujer volvió a examinarme en detalle. Ella me preguntó: “¿Estás en su clase en línea?”
Negué con la cabeza.
“No. Pareces un poco joven para eso.” Entonces ella me desafió, “¿Por qué no estás en la escuela?”
“Um”, dudé. Mantente lo más cerca posible de la verdad. “Estuve al borde de una de las explosiones de bombas y tuve una conmoción cerebral. Estoy faltando a clases que esté completamente mejor.”
“Ya veo. ¿Estás segura de que ensamblar muebles es lo que pretendía el médico cuando te dijo que descansaras y te recuperases?”
Sonreí torpemente y me encogí de hombros. Hombre, realmente estaba esperando no estar estropeando esto para Brian.
“Entonces”, Brian habló con la Sra. Henderson, “¿Quería mirar mi casa y ver el espacio que aparté para Aisha? Supongo que esta es una oportunidad para que revise un lugar antes de que la familia se apresure a barrer todo debajo de la alfombra.”
“Mmm”. Una respuesta no coercitiva. “Vamos al balcón, y puede contarme sobre el área y las escuelas cercanas.”
Brian abrió el camino y sostuvo la puerta para el asistente social. Se cerró detrás de él, dejándome con Aisha, que todavía estaba sentada en el mostrador de la cocina. Le di una pequeña sonrisa y recibí una mirada fría y penetrante a cambio. Incómoda, volví mi atención a la mesa y traté de ver qué podía hacer por mi cuenta, con la segunda pata.
“Así que. ¿Estás en el equipo de mi hermano?”
¿Qué? Estuve orgullosa de mí misma cuando apenas perdí el ritmo. “¿Equipo? Sé que hace boxeo, o boxeaba, al menos, pero-”
Ella me dio una mirada divertida, “Vas a hacerte la tonta, ¿verdad?”
“No estoy entendiendo. Lo siento.”
“Claro.” Se inclinó hacia atrás y pateó un poco las piernas.
Volví mi atención de nuevo a la pata de la mesa. No llegué muy lejos antes de que ella me interrumpiera de nuevo.
“Mira, sé que estás en su equipo. Proceso de eliminación, tienes que ser la chica bicho.”
Negué con la cabeza, tanto para negarlo como para exasperarme. ¿Qué carajo, Brian?
“Me dijo que tenía poderes, no dijo lo que eran. Como tiene poderes, cree que hay una posibilidad de que yo también los tenga. No quería que me sorprendiera. Descubrí quién era él después de eso, vi algo sobre algunos villanos que robaban un casino una noche en la que no estaba en casa, comencé a registrar las veces que no estaba disponible y seguía coincidiendo. Lo confronté y no hizo un buen trabajo negándolo.”
Con la esperanza de desequilibrarla, puse en mi rostro la más convincente expresión de sorpresa con los ojos abiertos tanto como podía “¿Estás diciendo que tu hermano es un supervillano?
Parpadeó dos veces, luego dijo, lentamente, como si estuviera hablando con alguien con una discapacidad mental, “Siiiii. Y estoy diciendo que tú también lo eres. ¿Por qué otra razón se juntaría mi hermano contigo?”
Auch. Eso dolió.
Me ahorré tener que dar una respuesta y mantener la farsa cuando Brian y la asistente social regresaron del balcón.
La asistente social estaba diciendo: “...dudoso, con la lista de espera.”
“Ella está en el territorio y estaría ingresando a la escuela al mismo tiempo que el resto de los estudiantes de noveno grado.” Brian respondió, mirando mal a Aisha, “Y eso significaría separarla de las malas influencias que tiene alrededor donde está viviendo ahora.”
Aisha le mostró el dedo, otra vez.
“Mmm”, respondió la asistente social, mirando de Aisha hacia él. “Me gustaría ver tu habitación después?”
“¿Mía? ¿No de Aisha?”
“Por favor.”
Brian condujo a la asistente social hasta las escaleras que conducían a su habitación, que daba al resto del departamento.
“Tal vez debería ver cómo reaccionas si lo grito en voz alta”, sugirió Aisha. Ella puso un acento falso, “¿Cómo te llamas, otra vez?”
Giré los ojos.
“¿No vas a decir? Como sea.” Sus manos se ahuecaron alrededor de su boca como si estuviera gritando, gritó burlonamente en un volumen apenas por encima del habla regular, “¡Bichito y Grue, en casa!”
Miré hacia arriba, esperando que Brian y la asistente social no estuvieran al alcance del oído. El murmullo de conversación allí arriba no parecía haber sido interrumpido por lo que Aisha había dicho.
“Parece que estarías en una situación de perder-perder, anunciándolo así”, le respondí, “O tienes razón, y molestas a dos personas que realmente querrás evitar enojar, o estás equivocada y te ves como una loca.”
“¿Y si ellos ya piensan que estoy un poco loca? ¿Qué tengo que perder?”
“No sabría decir.” Apreté el cerrojo, revisé la pata de la silla y la encontré sólida como una roca. Pasé al siguiente. “¿Qué tienes por ganar?”
“Vaaaamos”, ella se quejó, “Solo admítelo.”
Mi corazón latía con fuerza cuando Brian y la asistente social bajaron las escaleras. Aisha, por su parte, pegó una amplia y falsa sonrisa en su rostro para saludarlos. Brian hizo pasar a la mujer al segundo dormitorio, pero no entró con ella. Se detuvo para mirarme.
“Taylor, no necesitas hacer eso por tu cuenta.”
“Está bien”, dije. Mirando hacia arriba, donde Aisha estaba sentada en la encimera, agregué: “Es una buena distracción.”
“Lo siento. Creo que tardaremos solo un minuto más.”
Resultó cierto. La asistente social salió de la habitación de Aisha, echó un vistazo por el baño y luego investigó los armarios y la nevera.
La Sra. Henderson habló con Aisha, “Me gustaría que salgas al balcón por un minuto.”
“Lo que sea.” Aisha saltó del mostrador y se dirigió hacia afuera.
“Y”, dijo, volviéndose hacia Brian, “Tal vez quieras que tu amiga espere afuera también.”
“Realmente no tengo nada que esconder”, respondió, mirando hacia mí.
“Bien. Permítanme comenzar diciendo que esto es mejor que la mayoría.”
“Gracias.”
“Pero tengo preocupaciones.”
Se podía ver la expresión de Brian cambiar una fracción, ante eso.
“Leí los documentos y planes que me enviaste por correo electrónico. Usted tiene un plan sólido en mente para la contabilidad, el pago de las facturas, ayudarla con su educación, posibles gastos adicionales, el presupuesto para la ropa e incluso para ahorrar dinero para la universidad. En muchos aspectos, este es el tipo de situación que deseo, con la mayoría de mis casos.”
“¿Pero?”
“Pero cuando miro este lugar, veo que lo has hecho muy tuyo. Los muebles, las decoraciones, las obras de arte, parecen apuntar a tu personalidad, dejando muy poco espacio para Aisha, incluso en el espacio que has reservado para ella.”
Brian pareció un poco aturdido por eso. “Ya veo.”
“Mire, Sr. Laborn, debemos considerar la perspectiva de Aisha. Ella es una fugitiva en serie. Ella claramente no ve la casa de su padre como un hogar. Se debe tener cuidado adicional para asegurarse de que ella vea esto como tal. Suponiendo que ella termina aquí y no en casa de su madre.”
“Mi madre,” la expresión de Brian tomó un tono más serio.
“Soy consciente de sus preocupaciones sobre el tema de la madre de Aisha, Sr. Laborn.”
Mi celular sonó una vez en mi bolsillo de sudadera. Lo ignoré.
Brian suspiró, flaqueándose un poco, “¿Esto es reparable?”
“Sí. Involucre a Aisha en la decoración, esté dispuesto a comprometer sus gustos y su estética para que sienta que este también es su espacio”, dijo, “sé que no será fácil. Aisha es difícil a veces, estoy segura de que ambos podemos estar de acuerdo es eso.”
Estaba empezando a gravitar hacia esa conclusión yo misma.
“Sí”, Brian asintió, “Entonces, ¿qué sigue?”
“Haré una visita a la casa de su madre en una semana y media, si recuerdo bien. Si desea enviarme otro correo electrónico cuando sienta que ha enmendado este pequeño problema, y ​​las pocas cosas que le señalé durante la inspección, podría hacer arreglos para visitarlo nuevamente.”
“Eso sería fantástico.”
“Tenga en cuenta que tengo una carga de trabajo desbordante, y probablemente no pueda pasar hasta al menos una semana después de que me haya avisado.”
“Gracias”, dijo Brian.
“¿Alguna pregunta?”
Sacudió la cabeza.
“Entonces le deseo suerte. Para disculparme por el tiempo inesperado de la cita, le haré una oferta de una sola vez para quitarle a Aisha de sus manos. Si ella insiste ser suspendida, puedo presentarle a otra persona que siguió ese camino, mientras voy a las citas de esta tarde.”
Brian sonrió. No es exactamente esa sonrisa increíble que había visto tan a menudo, pero una bonita sonrisa, no obstante, “Creo que se perderá la película a la que quería ir.”
“Parece”, el trabajador social sonrió con complicidad. “Siga así, Sr. Laborn. Aisha tiene suerte de tenerlo.”
Brian se animó un poco al respecto.
La reunión no duró mucho después de eso, y Aisha fue arrastrada quejándose por la asistente social. No pude respirar con alivio hasta que se fueron. Incluso entonces, estaba inquieta, sabiendo cuán fuertes habían sido las sospechas de Aisha.
Recordando que mi teléfono había sonado, busqué mi teléfono celular para ver cuál había sido el mensaje. Mientras mantuve presionado el botón para desbloquearlo, le dije a Brian: “Aisha sabe sobre los Undersiders, parece.”
“Mierda. Lo siento”, hizo una mueca de dolor, “Si pensara que te encontrarías con ella, te habría dado una advertencia. ¿No dijiste nada?”
“Fingí no saber de qué demonios estaba hablando, por poco que sirvió. ¿Esto va a ser un problema?”
“Ella prometió que no le diría nada a nadie... y realmente me molesta que haya sido lo suficientemente indiscreta para plantear el tema con alguien a quien no había dado mi consentimiento. Pero Aisha no lo diría por contarlo. Creo que ella probablemente estaba jugando contigo.”
“Si estás seguro”, tenía mis reservas, pero no estaba segura de querer presionarlo sobre el tema, cuando ya estaba estresado.
“Bastante seguro”, suspiró.
Miré mi teléfono celular. Era de Lisa.
prdn x interrumpir besukeo. los dos tienen q volver rapido. se sta yendo todo ala mierda
Sentí un poco de calor en las mejillas mientras me tomé mucho cuidado de borrar el texto. Cuando terminé, me volví hacia Brian. “Lisa dice que algo está pasando. Ella dice que nos apresuremos a volver.”
“Que hinchapelotas”, dijo Brian. “Esperaba... ah carajo. Supongo que no vamos a armar todo esto, ¿eh?”, Me sonrió.
Le devolví la sonrisa, “En otra ocasión.”
Él me dio una mano para ayudarme a ponerme de pie. ¿Estaba siendo optimista u observadora cuando noté que su mano tal vez se demoraba medio segundo más de lo necesario en la mía?
¿Estaba una parte de mi temiendo esas posibilidades, esperando que no fuera ni un deseo mio ni una observación precisa de él? Porque no podía decir si me asustaba, o si solo quería que hubiera una parte cuerda de mí con una objeción.
Mierda. Mentalmente avancé mi línea de tiempo. No más de una semana, y tendría que llevar lo que sabía sobre los Undersiders al Protectorado. No estaba segura de confiar en mí misma por más tiempo que eso.

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