Cómo pedir a una chica en la escuela

Cómo pedir a una chica en una cita Pidiendo una chica en una cita es una de las cosas más difíciles en el mundo que se puede hacer para algunos hombres, sin embargo, es también una de las cosas que quieren hacer más. Vamos a ayudarle a relajarse y llevar el proceso un paso a la vez pa Cómo pedir a una chica creativa al baile Prom es un rito de iniciación para los adolescentes en los Estados Unidos, pero no es sólo sobre el vestido y smoking. Encontrar la fecha correcta puede ser tan desalentadora, y cuando un hombre decide que quiere tomar, cómo preguntarle puede ser tan Pedir a una chica a la fiesta de una forma original puede añadir emoción a la ocasión y su revolver que sí. El mejor baile creativo pide incluir gestos romántico, divertidos o con encanto inesperados que pueden ser ajustados para adaptarse tanto de sus personalidades únicas y preferencias. En otras palabras, no organices un momento elaborado y romántico si la chica va a estallar en carcajadas o huirá de la escena por la vergüenza. Sé claro Uno de los consejos para prepararse para una conversación que provoca ansiedad es considerar cómo se siente la otra persona. Pedirle a una chica que sea tu novia no es tarea fácil, especialmente cuando eres un poco tímido. La chica de tus sueños puede estar encantada de que la invites a salir; sin embargo, llega un momento en el que hay que tener agallas para formalizar la relación, de otro modo podrías perder una valiosa oportunidad. Cómo hablarle a una chica atractiva en la escuela Hablar a una chica buscar atractivo puede ser desalentador. La confianza es la clave para acercarse a una chica que te gusta, y añadiendo o cambiando unos pasos en su rutina normal, disminuye la probabilidad de ser rechazados. Así, la próxima vez que Cómo enamorar a una chica. Enamorar a una chica toma tiempo, energía y mucha paciencia. Si tratas bien a una chica y le muestras qué te hace un gran chico, podría llegar a apreciarte y enamorarse de ti a su tiempo. Ten en cuenta que ya...

Regresé a México de EEUU

2020.07.03 11:02 DieEssen Regresé a México de EEUU

Hola
Resulta que básicamente huí de EEUU después de que mis padres me hecharan (si ven unos de mis post pasados sabrán porqué) y como no me alcanzaba la lana para vivir más ahí, agarré un vuelo a CDMX y me alojé en un hotel por unas cuantas semanas. Tuve algo de dinero por que me sobró de una beca que me gané para la uni, pero no fué mucho.
Soy orignalmente del puerto de Veracruz, pero me mudé a EEUU a los 12 y llevaba viviendo ahí 7 años. Fuí a lo que es equivalente a la secundaria, preapratoria y los primeros 2 años de la universida allá. Viví en 2 ciudades distintas con medios super diferentes uno del otro y conocí a mucha gente.
Llevo algunos meses de regreso en México y ya estoy en una ciudad en Veracruz. Fue un desmadre tramitar lo necesario para quedarme de manera permanente en México pero de alguna u otra manera pude. Fué difícl pero encontré que no era para tanto.
Lo que más me sorprendió aprender de mi experiencia es que desde siempre mis padres idolatraban an EEUU como si fuera una utopía. Nosotros nos emocionabamos muchísimo cuando comprabamos comida americana como pizza, hamburguesas o hot dogs. Siempre escuchábamos la radio que pasaba canciones en inglés y me llevaban al Interlingua para que aprendiera el idioma.
No digo que aprender inglés no me sirvió. Al contrario, fue esencial para mi futuro. Pero resulta que el destino nos llevó a EEUU y descubrimos que no todo era color rosa. La gente era fría, su humor y costumbres eran bien extrañas. A veces al comprar en un wal mart nos miraban feo a pesar de que había bastante "diversidad" en la zona. No pudimos hacer ningún amigo, y los gringos con los que nos "llevabamos" eran pasivo-agresivos. Luego luego empezamos a extrañar México, y ahora en cada ocasión especial se preparaban chilaquiles, enchiladas, tacos de carne de res. Escuchabamos puras estaciones de radio en español y ahora me sabía casi cada canción de regueton (:S).
Lo que más me sorprendió fué ver tantos compañeros de clase con familias divorciadas o viviendo en una familia ajena. Y eso que fuí a una de las mejores escuelas públicas del país. Yo casi la unica que vivía con mis padres y hermanos biológicos (xD). Además, presumían que sus padres habían o estaban en la carcel por drogas, o que algunos de sus padres lavaba dinero o hacía artimañas de ese tipo. Eso me hacía agradecer la bendición de tener a m familia (hasta que me hecharon :v).
También resultó que los doctores ahí son super caros y atienden mal. A la mayoría les explicas que te pasa y te mandan a la chingada, te inyectan y siempre sales del consultorio con un moretón. Me operaron por problemas del oído como 3 veces y nunca quedé bien. Terminas siendo orillado a un doctor latino que hable español para que almenos te muestre empatía.
Toda mi vida se basó en salir bien en los examenes, no tuve vacaciones. Pero ocn eso logré pasar un montón de clases avanzadas en la prepa, salir bien en el SAT (un examen de admision a universidades, no la de los impuestos :v), y ganar beca completa en una universidad privada. Pero nunca tuve vida social. Quise tener amigos y ligar, pero solo hablaban de memes que ni entendía, de anime, o de pedos de democrata ultraliberal californiano. Claro, también estaba demasiado ocupada con mis estudios y no me esforzé mucho en esto.
Salí del closet como chica transexual y mis padres me corrieron. Huí a México, mis padres me llamaron al enterarse y me dijeron que ya valí verga. Que me iban a matar o a violar o ambos, que jamas iba a conseguir empleo, y que más vale me regresara a EEUU ( pero no con ellos) tarde o temprano.
Llevo unos meses acá sobreviviendo. Y cuando experimenté el primer gesto de amabilidad en 7 años en forma de un abrazo de un recepcionista del hotel literalmente me heché a llorar. No esperaba que un desconocido me mostrara tal afecto y tanta simpatía. La gente acá en México es super amigable y cálida, se me había olvidado lo fácil que era entablar una conversación con culaquier gente, hasta con un conserje. Conocí a mucha gente. A pesar de que empezé desconfiando, pude lograr la amistad y tener a alguien con quien reirme y pasarmela horas platicando (claro, tomando medidas básicas de protección).
Y descubrí que la comida TIENE SABOR!. Caminé hacia una panadería y me compré unos cuernitos. Esas madres con vil queso derretido adentro superio mejor que TODO lo que había probado en EEUU. No se que chingados le hechen allá a la comida que sabe tan desabrida. Después de experimentar mas con la vitamina T en los días siguientes sólo confirmé esto. Un vil jugo de naranja preparado por una señorita a mano en la calle me sup mejor que los montain dews que a veces me compraba. Hasta la salchicha y el jamón sabe mejor O.O.
Mi doctor con el que manejo mi transición es super amable. Le comenté todas mis preocupaciones (básicamente no terminar con cancer por las hormonas :S) y me explicó con manzanitas los detalles de mi dosis, sus efectos en el cuerpo y cómo lo iba a manejar para que eso no sucediera. Literalmente le pregunto cualquier cosa sobre mi salud y me sabe responder de una manera enciclopédica que a la vez entiendo. También tuve problemas de alergia y recibí vacuna y FUCIONAN!. En EEUU paré de inyectarme y dejé de creer en eso antialérgico porque nunca funcionaban las vacuna a pesar de que las hicieron nuevas. Eso me probocó los problemas del oído que mencioné antes.
Además, por muchísimos años tenía una constipación intestinal cabrona. Sentía que mi colon podía explotar de la inflamación y eso hacía que no durmiera mucho. Llegé a México y luego luego desapareció.
Tenía miedo que si consultaba a un abogado para aclarar mis dudas sobre impuestos y otras cosas de chica transexual independiente ( :v ) que me hiba a pedir mordida o robar. Al contrario, fué super amable y a pesar de algunas colas interminables en medio de pandemia, tramité muchas cosas con éxito y con la ayuda de gente sincera. Lo que me benefició es que tengo buen ojo para ver en quien confiar y quien no, pero aún así me sorprendió la calidad del servicio ya que mis expectativas eran super bajas.
Ya se me había olvidado lo que era la felicidad y estar en buena salud. Estoy tan contenta que hasta mi disfora de genero bajó. Experimenté presentandome como un hombre por unos días, y a pesar de que prefiero mucho más ser chica, no me sentí como que quería matarme. Claro, sigo pensando seguir con mi transición.
Me está yendo bien en mi trabajo y veo que hay muchas oportunidades para desarrollarme laboralmente en ventas y en la compañía donde estoy. Pienso ahorrar para un departamento y mi cirujía para cmabiar mi voz y jamás mirar atras.
No pienso volver a EEUU en mi vida. Quizás sólo para visitar mi familia y si se quedan ahí y me vuelven a querer ;(. O de visita. Pero jamás viviré en ese país tan extraño. Quizás al haber crecido mis primeros 12 años en México, mi manera de ver el mundo y mis expectativas sobre él se hicieron "a la mexicana" y me fué dificil adaptarme. Pero pienso en lo que he visto y realmente siento lástima por mis conocidos gringos por estar condenados a vivir aquel estilo de vida y sentirse atados a esa sociedad tan extraña. En México me siento libre y apapachada por todos, allá me sentía como de 2da o 3era (y ni siquiera por mi estatus migratorio, o mi raza, y presentandome como mi sexo natal, si no sólo por existir como persona física), triste y con problemas de salud.
La única manera en que consideraria regresarme sería si me pasara algo por la inseguridad, pero gracias a dios hasta ahorita no me pasó nada tomando medidas básicas. Y eso que me a veces me veo como un trasvesti. jaja.
Escribo esto para agradecerles a ustedes, al resto del pueblo mexicano, por haber creado y mantenido este país. Por ser tan amables, trabajadores, y siempre con una sonrisa al frente. Realmente hay cosas que no tienen precio y veo que México poseé muchas más de esas cosas que EEUU. Mientras que aquel país sólo posee más de lo que tiene precio. Gracias, no pensé encontrar un lugar seguro en este país en el que crecí creyendo que era un "shithole" y en un espiral de perdición sin solución. México sí tiene sus problemas, pero ya nada ni nadie me saca de aquí :v.
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2020.07.02 00:05 Adventurous-Kick-709 Los que quieran lean

Llegar hasta el punto de escribir esto, no voy a ser el típico " no se cómo empezar", lo he hecho y lo terminaré. Sí, es una historia más con la típica frase "solo soy uno más en este mundo". No me importa se no quieren leer, si lo reportan, lo eliminan, es una simple carta o mensaje para aquellos que me conocen y que seguramente nunca lo encontrarán, y una historia más para Internet, ahora es cuando sale la persona de "a nadie le importa tu vida" "a llorar a la llorería" "solo estás estresado" "debe ser la cuarentena"... para esas personas, dejen de leer. Hay muchas otras historias por ahí
Primero que nada, pedir disculpas a mis padres, mis profesores, mis amigos, mis doctores, no pudieron conmigo. Yo no pude conmigo. Avanzar 3 pasos y retroceder 5 incluyendo todo el apoyo que tuve con todos ellos. Soy o era, quién sabe, alguien ridículamente ajustable, lo tengo o tenía todo, padres, techo, amigos, salud, una buena educación, oportunidad de estudiar lo que me gusta en una universidad, hermanos que me aprecian o apreciaban, amigos, una posible novia, pero aún así no me doy o me daba cuenta de eso. A este punto me llamarían vago, estúpido, inútil, no te esfuerzas, esta historia es... esta bien, si no quieres leer no lo hagas Aquí comienza mi historia. Nunca supe quienes eran o son mis verdaderos padres, quienes eran mi verdadera familia. Padre extranjero, conoce a una chica, se casan y adoptan un hijo. Ese soy yo, mas tarde vienen mis hermanos. No recuerdo esos días y no les doy mucha importancia. Tuve una infancia muy difícil, tengo déficit de atención, ansiedad, irritabilidad, mis padres hacían lo que podían por mí, era un niño muy desconsiderado, apenas un niño, pero medianamente consciente de las actitudes que estaba teniendo, quieres, deseas, lo intentas hasta el punto de arrancarte un mechón de cabello para escribir las tablas de multiplicar. Era la burla del grupo. Me molestaban bastante a menudo, y yo no tenía mejor solución que llorar y así las burlas cesaban y la profe prestaba atención, enviándome con el profesor guía tutor de la escuela lo que sea para hablar con él. Esto, fue mi semana durante la primaria. Llegó mi adolescencia, no tengo palabras para describir lo mal que pasé. Me acosaban, se burlaban de mi, me caracterizaba/o por ser alguien muy inocente. Misma táctica, llorar tutor llorar tutor reunión de padres llorar tutor. Los problemas con mis padres empiezan a surgir aquí, quería tomar el control de mi vida sin ellos, cuando ellos eran los que debían hacerlo. Rebelde a no poder más. No me importaba nada, hasta ahora, mientras estoy escribiendo esto tengo que hacer 4 tareas de matemáticas y grabar unas canciones para mi profesora de música, no me importa, siempre he tenido esta actitud de dejado, me hierbe el saber que lo único que debo hacer es dejar de escribir y ponerme a realizaras, pero no puedo hay algo que me impide, bueno ya, estoy cansado de esto, el tema es que no se si voy a estar vivo cuando termine de escribir esto estoy deprimido y solo tengo fuerzas para escribir. continuando con rebelde, hacía lo que quería en casa, mi cuarto era una basura, notas del colegio pésimas, un pajero, abría la boca porque sí. Empecé un seguimiento médico para poder controlar mis emociones, hoy día lo único que hizo efecto fue en que no acabe con mi vida. No menciono a mis hermanos porque me da lo mismo, demostraron ser mejores que yo para afrontar la PUTA VIDA que tenemos y aceptarla, supieron como adaptarse y utilizar las herramientas, porqué no los menciono? Ellos no tienen pensado suicidarse. Se dan cuenta? la vida me dio oportunidades, me los da pero me los quita al mismo tiempo. Avanzar para retroceder, ya no se que hacer. Mi depresión no ayuda la verdad, llegados a este punto estoy pues llorando jajajaja es gracioso pasan por mi cabeza fotos, ni siquiera son videos de mi familia, pienso también en mi mamá biológica, no creo que llegue a conocerla. no me merezco esta oportunidad de vivir. No la quiero desaprovechar, pero si intento sacarle fruto, lo único que vienen son problemas y se hecha a perder, pero no del todo, la oportunidad como tal el techo, salud, educación, familia, todo esto, por qué no dárselo a otra persona? a otro niño? a otro bebe? jaajajajaja estoy solo de relleno, que más da, ni siquiera mis amigos sabrán quien soy o tú el que esté leyendo. Si otra persona estuviera en mi lugar, y tenga todo lo que tengo le entraría ganas de matarme por desperdiciar la vida que tengo. Aquí te digo, no puedo aprovecharla. Te la daría si pudiera. Solo algunos me comprenderán y sabrán lo que es sentirse así. Me da igual todo
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2019.08.28 01:28 RadfemXX__ Un experimento radical lésbico para el próximo siglo: 5 cosas para trabajar en lugar del matrimonio entre personas del mismo sexo - Betsy Brown 2000

Era 1965. Estaba en cuarto grado en Filadelfia. Mi maestra le pidió a la clase que escribiera sobre cómo sería la vida en el año 2000. No recuerdo lo que escribí. Pero sí recuerdo que el cambio de siglo parecía muy lejano, y que no podía imaginar cómo sería tener 43 años. No encajaba en el mundo en el que vivía, y no podía imaginarme encajar en el mundo del futuro.
Mientras estaba sentada en ese salón de clases, supongo que me parecía a cualquier chica blanca normal de clase media, aunque mi cabello era más corto. Pero mi vida era bastante extraña. Mi padre había muerto antes de que yo tuviera la edad suficiente para recordarlo, y mi hermana mayor había muerto cuando yo tenía ocho años. Mi madre era una científica civil para el ejército. Todo esto era extraño, pero lo más extraño era que no quería ser una niña y no quería crecer para ser mujer.
No quería ser débil, estúpida y controlada por los hombres. Claro, mi madre no era así, pero yo veía televisión y escuchaba hablar a mi tía Libby, y sabía cómo se suponía que eran las mujeres. Parecía extremadamente horrible. Yo quería ser un niño.
Algún día, dijeron los adultos, algún hombre especial vendría y se casaría conmigo. Entonces me transformaría mágicamente en una ama de casa sumisa y sin cerebro. Peor aún, insistieron en que sería feliz. La idea de que me lavaran el cerebro de esta manera me revolvió el estómago.

me salvó la vida

Cuando tenía 13 años, los administradores de mi escuela secundaria querían enviarme a un psiquiatra. (Mi madre no los dejaba.) En mi camino a casa desde la escuela en el metro, a veces me pegaban, y a veces grupos de chicos de secundaria me acorralaban y amenazaban con violarme para averiguar si era un niño o no. una mujer. (Siempre escapé)
Sé que fui privilegiada y afortunada, y que otras mujeres lo han tenido mucho peor que yo. Pero puedo decirte que estaba asustada y desconcertada.
Luego, en un tablón de anuncios en la escuela, encontré un volante sobre la liberación de las mujeres. (Esto fue en 1969 o 1970, durante el mismo período en que se fundó nuestras espaldas ). Era bastante manso, realmente. Todo lo que dijo fue que los roles sexuales no eran naturales ni necesarios. Esta simple idea me abrió la posibilidad de que pudiera ser mujer y aún ser yo misma.
A veces digo que la combinación del feminismo y el campamento de Girl Scouts me salvó la vida. Puede ser una exageración, pero no por mucho. Hoy está de moda burlarse del movimiento de liberación feminista lesbiana de los años setenta y ochenta. Pero ese movimiento hizo posible que mi vida fuera mucho más libre de lo que hubiera sido de otra manera, y no estoy dispuesta a dejarla morir. No buscamos simplemente la participación igualitaria en las instituciones deformadas de una sociedad opresiva. Trabajamos para crear alternativas a esas instituciones. Incluso nuestras relaciones personales fueron parte de un movimiento más amplio para rehacer el mundo, eliminar el sexismo, el racismo y la explotación económica.

el futuro es ahora

El futuro está aquí, y a veces es tan desagradable que no tengo palabras adecuadas para ello. Dentro de los Estados Unidos, la continua realidad de (hetero) sexismo, racismo, capacidad, edad, antisemitismo, destrucción ambiental y explotación económica es negada por una pretensión oficial de prosperidad e igualdad de oportunidades.
A nivel mundial, el Nuevo Orden Mundial Bush / Clinton protege y promueve la globalización del capital. Esto significa que las corporaciones transnacionales pueden mover libremente sus empleos a donde los salarios sean más bajos y la protección del medio ambiente sea más laxa. Los abusos de este sistema de producción industrial parecen estar llegando a su extremo lógico. Pero cada vez que el capitalismo global parece estar listo para colapsar por sus propios excesos, recupera sus pies y sigue pisoteándonos.
Hablo con muchas lesbianas, tanto en el lugar donde vivo en el oeste de Oregón, como a través de Internet en una lista de correo electrónico sobre lesbofeminismo. Es mi observación que hay un montón de lesbofeministas y lesboseparatistas, mujeres con una comprensión radical de cómo podría ser el mundo. Pero a menudo me parece que estamos desmoralizadas y desorganizadas. Teniendo en cuenta lo que estamos enfrentando, eso no es tan sorprendente. Al menos dentro de los Estados Unidos, los movimientos públicos visibles que esperan nuestra lealtad son completamente decepcionantes.
Congelados por el pánico y la falta de imaginación, los principales grupos feministas han apoyado al violador en la Casa Blanca simplemente porque no es un republicano de derecha. Sin embargo, Bill Clinton lleva a cabo políticas de derecha como la guerra contra los pobres, conocida como reforma del bienestar.
Mientras tanto, el movimiento gaylesbianbisexualtransgender trabaja para reformas tan extrañas como el matrimonio entre personas del mismo sexo. Este tema es un punto doloroso para mí, ya que uno de los mejores regalos que me dio el feminismo fue la ayuda para escapar de esa institución.
Al menos dentro de la civilización occidental, el matrimonio evolucionó como una forma para que los hombres afirmen la propiedad de sus esposas e hijos. Permitió a los hombres ricos perpetuar su poder al pasar su riqueza a sus descendientes masculinos. También dio origen a la familia nuclear, con sus consecuencias mortales de agresión, violación conyugal e incesto. Ver un movimiento que espera mi participación apoyando la idea del matrimonio a veces me lleva al borde de la desesperación.

¿lo que se debe hacer?

El patriarcado global es un problema muy grande. No puedo responder a la invitación de nuestras espaldas para predecir o sugerir cómo será el movimiento feminista global en los próximos 1000 años. Pero cuando se trata del matrimonio entre personas del mismo sexo, tengo algunas ideas para algunas alternativas.
Quiero ofrecer ayuda real a todas las lesbianas que no queremos imitar el estereotipo de Ozzie y Harriet. Muchas de nosotras somos solteras. Algunas de nosotras tenemos más de una amante. Algunas lesbianas tienen acuerdos de copaternidad con personas que no son parejas románticas. La mayoría de las lesbianas que conozco son sostenidas por una complicada red de amigas y ex amantes, incluso aquellas de nosotras que estamos en buenos términos con nuestras familias biológicas. La estructura legal actual hace que nuestras vidas sean mucho más difíciles de lo que tienen que ser.
Esto es lo que tengo en mente para algunas formas de cambiar eso:

una cuestión de estrategia

Después de haber jugado con estas ideas durante más de un año, tengo sentimientos encontrados sobre ellas. Primero, algunas cosas que me gustan:
Me parece que muchas lesbianas apoyan el movimiento homosexual convencional, no porque les guste mucho, sino porque es lo único que conocen que ofrece una agenda específica y concreta en la que pueden trabajar. Creo que he presentado algunas propuestas específicas que podrían atraer a más lesbianas a un movimiento identificado con lesbianas, y creo que es algo bueno.
Además, estas propuestas podrían tener una posibilidad real de ser promulgadas. No son más controvertidos que el matrimonio homosexual, y dado que en realidad beneficiarían a muchos heterosexuales, podrían obtener un respaldo más generalizado.
Ahora, esto es lo que me inquieta:
Soy una lesbiana separatista. Eso significa que trabajo para alternativas lesbianas autónomas a la sociedad patriarcal. No me molesta si el trabajo que hago para las lesbianas también beneficia a las mujeres no lesbianas. Si el trabajo que estoy haciendo tiene algún efecto secundario que beneficia a los hombres sin lastimar a mujeres, ni siquiera me importa eso. Lo que sí me importa es que dos de mis propuestas requieren un apoyo positivo del gobierno. El seguro de salud universal y los familiares designados parecen depender de la existencia continua de la estructura del gobierno patriarcal. Decirle al gobierno que deje de hacer cosas no me molesta. Si varios niveles de gobierno abolieron las leyes de inmigración o las leyes de zonificación o el reconocimiento del matrimonio, eso nos acerca mucho más a un mundo sin gobierno. Pero si le pedimos ayuda al gobierno,
Por lo tanto, me gustaría saber qué piensan lesvianas y mujeres sobre mis ideas. ¿El bien en ellos supera el posible daño? Y si vamos a exigir algo del gobierno, ¿deberíamos seguir adelante y pedir un ingreso de supervivencia garantizado para todos? Crear un futuro feminista no es solo una gran tarea, sino una tarea complicada. Quizás si probamos muchos experimentos diferentes descubrimos algunas estrategias que funcionan.

https://feminist-reprise.org/library/resistance-strategy-and-struggle/a-radical-dyke-experiment-for-the-next-century-5-things-to-work-for-instead-of-same-sex-marriage/
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2018.07.05 20:11 master_x_2k Enredo IX

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Enredo IX

Querida Miss Militia...
¿Estaba mal comenzar con querida? ¿Implicaba eso más amistad o intimidad que la que existía? ¿Parecería una burla?
Miss Militia, nos encontramos esta noche...
No. Si fuera por esa ruta, ella podría tirarla a un lado junto con todos los otros correos de admiradores que recibió.
Miss Militia, usted me conoce como Skitter, pero realmente no me conoce...
Mejor, pero no me gustó el tono. Lo dejaría como está, seguiría adelante y volvería más tarde.
*...*Verá, no soy un villano, a pesar de...
¿A pesar de que? ¿A pesar del hecho de que aterroricé y lastimé a mucha gente inocente? ¿A pesar de que casi había matado a Lung y luego le había cortado los ojos? ¿Que tenía casi doscientos ochenta mil dólares en dinero ilegítimo a mi nombre?
Me estremecí, saqué mis manos de mis bolsillos y arreglé mi sudadera para cubrir mi estómago expuesto. Después de llegar al departamento, Brian sugirió que estábamos demasiado cansados ​​para discutir la propuesta de Coil, por lo que postergamos toda la discusión hasta la mañana. Me alegré por la excusa para evitar oír o ver algo que pudiera hacer esto más difícil. Además, le había prometido a mi papá que estaría en casa esta noche.
Eran más de las nueve, así que el autobús del ferry solo llegaba cada noventa minutos. Pensé que era mejor caminar a casa que esperar. También podría usar el estiramiento, dado el abuso que mi cuerpo había sufrido mientras montaba a Judas.
Metiendo las manos en los bolsillos, volví mis pensamientos a que diría en mi carta a Miss Militia. Taché “a pesar”. ¿Otro enfoque, tal vez?
...Lo creas o no, mis intenciones todo el tiempo han sido buenas. Me uní a los Undersiders en primer lugar para ayudarles. Para ayudar a esta ciudad...
¿Era eso completamente cierto? No. Si fuera sincera conmigo misma, parte de la razón por la que me había unido y me había quedado con los Undersiders era porque me había sentido sola. ¿Qué tal si ofrecía algo de honestidad?
...Me tomó por sorpresa lo fácil que fue que me agradaran. Estaba en un mal momento, y me aceptaron. Así que escribir este correo electrónico es difícil. Pero es necesario. Al final, decidí seguir este camino porque sirve al bien mayor...
Eso fue lo que me dije a mí misma, mas temprano, antes de irnos para el trabajo. Que seguir con esos tipos representaría el mayor riesgo para los inocentes, que eventualmente llevaría a alguien a quedar atrapado en el fuego cruzado, o que me arresten por algo serio.
Pero ahora tenía el plan de Coil que considerar. ¿Realmente estaba siendo honesta acerca de cómo planeaba ayudar a esta ciudad? No tenía ninguna razón para creer que él estaba mintiendo, y Tattletale lo estaba avalando. Pero al mismo tiempo, el símbolo de Coil era una serpiente, y Tattletale había ocultado la verdad y me había engañado antes.
La pregunta era, ¿estaba tomando esta ruta porque serbia al bien mayor? No. O al menos, no estaba segura de que fuera mi razón para tomar una decisión u otra.
¿Por qué lo estaba haciendo, entonces?
Había sido una pregunta difícil de responder horas atrás, y ahora era doblemente difícil. Suficiente como para asustarme. ¿Cómo había llegado a este punto?
Mi mente se remontó a una ves que me senté en una de las clases de la universidad de mi madre. No podría haber tenido más de diez años, mi padre había estado ocupado y mi madre no había podido encontrar una niñera. Así que había sido precoz, orgullosa como un demonio de estar sentada en esa conferencia de inglés con adolescentes y veinteañeros y entendiendo lo que mi madre estaba diciendo. Incluso habíamos leído el libro juntas, durante las semanas anteriores, así que sabía el material. El libro Las Naranjas no son la Única Fruta.
Mientras estaba sentada y escuchando, un hombre mayor había entrado y se había sentado a mi lado, en la última fila. Con una voz amable, había murmurado un comentario sobre cómo mi madre era una excelente profesora. Luego, unos minutos más tarde, cuando reuní el valor suficiente para levantar la mano y responder a una de sus preguntas, él me había hecho un cumplido a mí, se levantó y se fue. A pesar de todo mi orgullo por mi madre y propio, lo que me sorprendió del encuentro fue el cabello del hombre. Un ridículo peinado para cubrir calvicie.
Después de que la clase había terminado y mi madre me había llevado a casa, mencioné al hombre, y ella lo identificó como el jefe de su departamento, su jefe. Luego mencione el peinado y lo mal que se veía.
“Míralo desde su perspectiva”, me había explicado. “Tal vez, hace mucho tiempo, comenzó a perder un poco de cabello, pero podía cepillarlo hacia un lado de una manera que hacía que no se notara mucho. Cada año que pasaba se cepillaba el pelo un poco más. Fue gradual, algo a lo que lentamente se acostumbró, viéndolo en el espejo todas las mañanas y todas las noches. Muchos pequeños pasos.”
“¿Por qué alguien no lo señala?” Yo le había preguntado.
“No tiene a nadie que se lo señale”, me había respondido, “y cualquiera que lo conozca lo suficientemente bien no quiere herir sus sentimientos, incluso si fuera mejor a la larga.”
“Tú podrías”, le dije.
Así que ella lo hizo, más tarde esa semana. Fue brutalmente honesta con el viejo jefe del departamento de inglés. Según ella, se había cortado el pelo y luego le había dado las gracias en una fecha posterior. Ese evento y lo que mi madre había hecho después siempre quedó grabado en mi memoria.
Tragué un nudo en mi garganta. Siempre me tomaba desprevenida, lo mucho que la extrañaba, cuando pensaba en ella. Daría cualquier cosa por una conversación de treinta minutos con ella, en este momento. No tenía la menor duda en mi mente de que podría haberle dado sentido a todo, poner las cosas en términos tan simples que resolverlo parecía fácil.
Tuve que parar, mirar hacia arriba, parpadear para contener las lágrimas en mis ojos, y tomar una respiración profunda antes de seguir.
¿Era mi situación la misma que la del anciano? ¿Me había permitido deslizarme gradualmente a una mala situación, debido a mi falta de perspectiva más allá de lo que estaba sucediendo dentro de mi propia cabeza?
No había estado pensando en esto claramente. Todavía tenía la confianza suficiente para poder enviar ese correo electrónico, hacer la llamada... pero antes de hacerlo, tenía que ordenar mis pensamientos. Componer la carta en mi cabeza no funcionaría, necesitaba las palabras en la pantalla de mi computadora frente a mí, palabras concretas en blanco y negro.
Caminé por la parte trasera de mi casa y busqué las llaves en mi bolsillo. Antes de que pudiera obtenerlas, mi padre abrió la puerta.
“Taylor. Es bueno verte sana y salva.” Mi papá parecía cansado, años más viejo que la última vez que lo vi.
Le di un breve abrazo, “Hola, papá. ¿Recibiste mi mensaje, diciendo que llegaría tarde?”
“Lo recibí.” Él cerró y puso llave a la puerta detrás de mí. “¿Qué pasó?”
Me encogí de hombros cuando me quité la sudadera, me aseguré de que mi spray de pimienta, el teléfono y las llaves estuvieran todos en los bolsillos, luego la colgué junto a la puerta. “Nada importante. Estuve en casa de Brian, lo ayudé a armar muebles, luego su hermana y la asistente social de ella llegaron sin previo aviso. No pude encontrar una manera de irme sin que fuera algo incómodo.” Lo que sucedió, casi, solo más temprano.
“Ya veo”, murmuró. “¿Estaban ustedes dos solos?”
“No”, le mentí, para evitar que obtuviera la impresión equivocada. “Al menos, no por mucho tiempo. Lisa se fue unos minutos antes de que el asistente social pasara por allí.”
“Y tienes una camisa nueva, ya veo. Es agradable.”
“De Lisa”, mentí, retorciéndome un poco bajo el escrutinio.
“Ah”, asintió.
“Voy a ir a mi habitación, si eso está bien. Estoy algo agotada.”
Mi papá negó con la cabeza, “Preferiría que te quedaras para hablar.”
No es lo que quería hacer. Mi mente estaba bastante llena de basura y debates internos que no quería preocuparme de inventar más mentiras para mi padre.
“¿Podemos hacerlo mañana por la mañana?” Le ofrecí, retirándome hacia la puerta del frente, presionando mis manos en un gesto de súplica. “Realmente necesito sentarme en mi computadora por un minuto y organizar mis pensamientos.”
Empujé la puerta y no se abrió. Extraño. Probé el pomo de la puerta, y no sirvió de nada.
“La puerta está atascada”, dije.
“La puerta está cerrada, Taylor. También lo está la puerta de la sala de estar.” Mi papá me respondió. Cuando lo miré, él me mostró la antigua llave en su mano.
Mientras miraba, sacó dos sillas de al lado de la mesa de la cocina, colocó una en el centro de la habitación, luego colocó la segunda silla contra la puerta trasera y se sentó en ella.
“Siéntate.”
“Papá, esta noche no es realmente-”
“Siéntate.”
Mi corazón se cayó de mi pecho. O al menos, así se sintió. Sentí una fea sensación amarga en el estómago.
“Hablé con tu escuela hoy”, me informó, confirmando ese sentimiento desagradable.
“Lo siento.”
“Te has perdido casi un mes de clases, Taylor. Tres semanas. Te has perdido pruebas importantes, las fechas de vencimiento de proyectos, la tarea... dicen que puedes perder el año, si no lo has hecho ya.”
“Lo- lo siento”, me repetí.
“Tal vez podría entender, sé con lo que has estado lidiando, excepto que no solo no me contaste nada. Me mentiste.”
No pude formar las palabras para otra disculpa.
“Llamé a la escuela para obtener una actualización sobre cómo te estaba yendo, y me dijeron que no habías asistido a clase por un tiempo, y no supe qué hacer. Yo solo- me sentí completamente perdido. Llamé a tu Nona.”
Hice una mueca. Nona era la madre de mi madre, una mujer austera que nunca había aprobado totalmente a mi padre como pareja para su hija. No habría sido fácil para él hacer esa llamada.
“Ella me convenció de que tal vez estuve demasiado concentrado en ser tu aliado, y no me concentré lo suficiente en ser tu padre. Si ella me hubiera dicho eso hace una semana, le hubiera colgado. Pero después de hablar con tu escuela, dándome cuenta de lo mal que te fallé...”
“No me fallaste”, le dije. Me sorprendió que mi voz se rompiera un poco con emoción.
“Lo hice. Está claro que lo que hemos estado haciendo no ha funcionado, si estás en esta situación, si no puedes hablar conmigo. No más secretos, no más medias verdades. Así que nos quedaremos aquí toda la noche si es necesario. Incluso faltaré al trabajo mañana si tengo que hacerlo, pero vamos a hablar.”
Asentí con la cabeza y tragué saliva. Todavía no me había sentado en la silla que había dejado en el medio de la cocina.
“Yo, um, necesito usar el baño.”
“Está bien”, se puso de pie. “Te acompañaré hasta allí y te llevaré de vuelta a la cocina después.”
“¿Me estás tratando como si fuera una prisionera?”
“Eres mi hija, Taylor. Te amo, pero sé que está pasando algo, y no es solo el acoso, o tiene algo que ver con el acoso que aún no has mencionado. Tengo miedo por ti, Taylor, porque me estás evitando y callando incluso si eso significa abandonar la escuela.”
“Entonces fuerzas mi mano haciéndome tu prisionera”, le respondí, dejando que la rabia y el dolor se apoderaran de mi voz. “¿Crees que esto esta remotamente bien, después de todas las veces que fui acorralada por esas perras de la escuela? ¿Tengo que volver a casa con esta mierda de abuso de poder también?”
Mi papá me respondió con la mayor paciencia, “Espero que sepas que estoy haciendo esto porque te amo.”
Lo sabía. La cosa era que eso no lo hacía ni un poco más fácil de manejar.
“¿Necesitas ir al baño, Taylor?”
Negué con la cabeza. Lo que necesitaba era salir de esta habitación. Lo vi fruncir los labios, sabía que era consciente de que acababa de buscar un escape.
“Habla conmigo, Taylor.”
“No tengo ganas de hablar.” Crucé la habitación para probar las otras puertas, la sala de estar y el sótano. Cerradas.
“¿Por qué insistes tanto en escapar?”, Preguntó. Pude escuchar el dolor en su voz, lo que no me hizo sentir mejor. “Por favor, solo relájate, siéntate.”
Sentí el crujido de mi poder en los bordes de mi conciencia, me di cuenta de que estaba apretando los puños. ¿Por qué las personas en las que se suponía que podía confiar eran las personas que se volvian contra mí, me arrinconaban y me hacian sentir lo peor? Emma, ​​la escuela, Armsmaster, ¿ahora mi papá?
Pateé la silla, lo suficientemente fuerte como para hacer una marca cuando golpeó la nevera. Los ojos de mi padre se agrandaron un poco, pero él no se movió ni habló. Pude sentir el tirón de mi poder a medida que los bichos de mi vecindario comenzaron a moverse a mi ubicación. Tuve que cancelar intencionalmente la orden para hacerlos retroceder y volver a su comportamiento normal.
No sintiéndome ni remotamente mejor después de mi abuso de la silla, empujé los libros de cocina y las impresiones fuera de la estantería al lado de la nevera, dejándolos caer al suelo. Un marco de foto que se había escondido en el medio de la pila se rompió cuando golpeó el suelo.
“Maldita sea”, murmuré. Todavía no me sentía mejor, y me costaba más mantener el enjambre a raya.
“Las posesiones pueden ser reemplazadas, Taylor. Ventila como necesites.”
“¿Papá? P-” Tuve que parar por unos segundos hasta que sentí que podía recuperar el aliento y hablar sin que mi voz se rompiera, “¿Hazme un favor? ¿Quédate callado un momento y déjame pensar?”
Me miró cuidadosamente antes de responderme. “Bueno. Puedo hacer eso.”
Sin otro lugar donde sentarme, puse mi espalda a la pared debajo de la estantería que acababa de limpiar y me dejé caer al suelo, mis piernas hicieron sentir sus protestas cuando puse mis piernas contra mi pecho. Crucé mis brazos, descansándolos sobre mis rodillas, y enterré mi cara contra ellos.
Sabía que eran las 9:24 cuando entré. Para el momento en que suprimí los bichos, controlé mi poder y me sentí segura para levantar la cabeza, eran las 9:40. Mi papá todavía estaba sentado en la silla.
Solté un largo suspiro, silencio, luego enterré mi cara en mis brazos otra vez.
¿Ahora qué?
Vamos, Taylor. Te has enfrentado a Supervillanos en situaciones de vida o muerte. Te enfrentaste a Armsmaster esta noche. ¿Es tan difícil enfrentar a tu propio padre?
No. Diez veces más duro.
Pero tenía que enfrentar el problema de la misma manera. Catalogar mis opciones, mis herramientas a mano. La violencia física estaba fuera. Lo mismo usar mi poder. ¿Qué me dejó eso?
La situación era en definitiva la misma, decidí. Todavía tenía que escribir esa carta a Miss Militia, organizar mis pensamientos. El problema era que ahora tenía algo más que hacer. Tenía que confesarle a mi padre lo que había hecho.
No estaba segura de poder decirlo. Mi garganta estaba cargada de emoción, y dudaba de poder organizar mis pensamientos lo suficiente como para convencer a mi padre de que había hecho todo por las razones correctas. Abría la boca para decírselo, tartamudear lo básico, quizás incluso se viera preocupado al principio. Luego, mientras seguía hablando, sin poder describir adecuadamente lo que había hecho y por qué, pude ver que su rostro se convertía en confusión. ¿Después de eso? ¿Disgusto, desilusión?
Una pequeña parte de mí murió en el interior al pensarlo.
Lo escribiría. Levanté mi cabeza abruptamente, miré los papeles esparcidos a mi alrededor. Encontré un sobre, del tipo en que pones los documentos dentro. Entonces encontré un marcador.
En la parte superior del sobre, escribí las palabras: “SOY UN SUPERVILLANO.”
Miré esas palabras en el sobre marrón que descansaba sobre mis piernas. Luego miré a mi papá. Estaba leyendo un libro, su tobillo derecho descansando sobre su rodilla izquierda.
Me imaginé entregándole el sobre tal como estaba. Solo esa línea.
“Carajo.” Murmuré.
“¿Dijiste algo?” Mi padre levantó la vista de su libro y se acercó para dejarlo.
“Está bien. Sigue leyendo,” dije, ausente, molesta por la distracción, todavía enojada con él por arrinconarme así.
“Está bien”, estuvo de acuerdo, pero no miró el libro más de tres segundos antes de volver a mirarme, como para controlarme. Traté de ignorarlo y enfocarme en el sobre.
¿Qué escribiría? Después de un segundo, comencé a escribir debajo del título que había puesto en el sobre.
Me agradan Brian y Lisa. Incluso me agradan Alec y Rachel. Pero también son supervillanos. Me uní a ellos con la idea de que obtendría detalles que necesita el Protectorado y luego los traicionaría.
Levanté el marcador y fruncí el ceño.
¿Por qué era tan difícil?
Le puse la tapa y nerviosamente golpeé el marcador contra mi rodilla. Pensando, tratando de medir mis sentimientos, explorar mis pensamientos para ver qué era lo que hacía que ese nudo en lo profundo de mis entrañas se hiciera más fuerte.
¿Mi papa? ¿Estaba demasiado consciente de lo que iba a leer, de cómo lo percibiría? Sí. Pero también había sido difícil escribir cuando estaba escribiendo mentalmente solo para Miss Militia. Esa no era la imagen completa.
¿Tenía miedo de ser arrestada? No. Bueno, había visto a la burocracia trabajando en la escuela, no confiaba en el sistema, esperaba que en algún momento me jodieran. Pero eso no era lo que impulsaba mis elecciones. Fue algo más personal.
El equipo. ¿Estaba preocupada sobre cómo lo tomarían? ¿Posiblemente tenerlos como enemigos? Al igual que Coil había dicho, no había ninguna garantía de que cualquier acción contra ellos fuera totalmente exitosa. Tattletale probablemente podría darse cuenta que un equipo ERP estaba allí antes de que pudieran ponerse en posición, y el equipo era bueno para escapar en un apuro. Entonces tendría uno o más enemigos detrás de mí, que sabían todo lo que necesitaban y tenían todas las herramientas para hacer de mi vida un infierno.
Más cerca.
Tenía que ver con esos chicos, y poco a poco me di cuenta de qué se trataba.
Me puse de pie, luego caminé hacia el horno.
“¿Taylor?”, Mi padre habló, despacio.
Doblé el sobre a lo largo para ocultar las palabras, encendí el quemador del horno, luego sostuve la punta del sobre en la llama hasta que se encendió.
Mantuve el sobre ardiente sobre el fregadero hasta que estuve segura de que mi mensaje fue borrado. Dejé caer los restos del sobre en el lavabo y lo observé arder.
No quería enviar ese correo electrónico a Miss Militia porque me gustaban esos chicos. Esa no fue la gran realización. Lo que me hizo ponerme de pie y quemar el sobre fue darme cuenta de que me gustaban esos chicos, que los quería mucho, confiaba en que me apoyarían...
Sin embargo, siempre me había mantenido alejada.
Era estúpido, era egoísta, pero realmente, quería saber cómo sería llegar a conocer a Lisa, sin preocuparme de que descubriera mi plan. Me gustaría ver cómo era interactuar con ella sin tener que censurarme por temor a dar esa pista que lo arruinara. Quería conocer mejor a Perra y a Alec. Y Brian. Quería estar más cerca de Brian. No podría expresarlo mejor que eso, porque no sabía si habría algún futuro con él más allá de una simple amistad. No esperaba que hubiera. Aún importaba.
Me permitía pensar que había intentado una amistad con estos chicos, que había crecido como persona, por lo que estaba bien seguir adelante con mi plan. Pero no lo hice. Nunca me permití realmente abrirme y conectarme con ellos, y me estaba dando cuenta de lo mucho que quería.
Mis razones para seguir adelante con mi plan fueron disminuyendo, cada vez más difícil de justificar. Mi reputación probablemente estaba en ruinas, había hecho enemigos de todos los que importaban, y tenía una serie de delitos graves en mi haber. Por mucho que trate de ignorar todo eso y decirme que lo estaba haciendo por el bien de todos, mi conversación con Coil me había dejado menos segura. Eso no quiere decir que le creyera completamente, o que pensara que sería tan exitoso como él creía, pero estaba menos segura.
Maldita sea, quería pasar más tiempo con los Undersiders. Sabiendo que me había quedado sin razones para seguir con el plan, toda la porquería que llovería sobre mi cabeza si lo hacía, ¿cuánto me odiaría por traicionar a mis amigos? Este pequeño deseo de una amistad real y genuina fue suficiente como empujón en esa dirección. Podía cambiar de opinión. No enviaría ninguna carta a Miss Militia.
Pasé el agua del grifo sobre los restos humeantes del sobre, observé cómo los restos se borraban. Vi el agua corriendo por el desagüe durante un largo tiempo después de que el último trozo de papel quemado se había ido.
Cerré el grifo, metí las manos en los bolsillos y crucé la cocina para recostarme contra la puerta que daba al vestíbulo, mirando brevemente el picaporte y la cerradura antes de apoyarme en la puerta de espaldas a ella. Llamé a algunos bichos desde la sala de estar, el pasillo y los conductos de calefacción del pasillo delantero hasta la puerta y el mecanismo de la cerradura. ¿Podrían mover las partes necesarias?
No hubo suerte. No eran lo suficientemente fuertes como para manipular el funcionamiento interno de la puerta, y cualquier bicho que pudiera ser lo suficientemente fuerte no encajaría en su interior. Lárguense, les dije, y lo hicieron.
Lo que no me dejó una buena manera de evitar tratar con mi padre. Me sentí más culpable que nunca mientras lo miraba a través de la habitación. Parecía tan desconcertado, tan preocupado, mientras me miraba. No tenía en mí la voluntad de mentirle a su cara otra vez.
Pero lo que sea que hiciera lo iba a lastimar.
Crucé la habitación y él se puso de pie, como si no estuviera seguro de lo que iba a hacer. Lo abracé fuerte. Él me abrazó más fuerte.
“Te amo, papá.”
“Yo también te amo.”
“Lo siento.”
“No tienes nada por lo que lamentarse. Solo- solo háblame, ¿de acuerdo?”
Me aparté y agarré mi sudadera del gancho junto a la puerta. Cuando volví al otro lado de la habitación, busqué en los bolsillos y recuperé el teléfono.
Empecé a escribir un texto.
“Tienes un teléfono celular”, estaba muy callado. Mi madre había muerto usando un teléfono celular mientras conducía. Nunca habíamos hablado de eso, pero sabía que él había tirado el suyo poco después del accidente. Connotaciones negativas. Un feo recordatorio.
“Sí”, respondí.
“¿Por qué?”
“Para estar en contacto con mis amigos.”
“Es... es solo inesperado. No lo hubiera pensado.”
“No es la gran cosa.” Terminé el texto, cerré el teléfono y lo metí en el bolsillo de mis jeans.
“Ropa nueva, estás más enojada, mintiéndome, faltando a la escuela, este teléfono celular... Siento que ya no te conozco, pequeña lechuza”, usó el antiguo apodo de mi madre para mí. Me estremecí un poco.
Cuidadosamente, respondí, “Tal vez eso sea algo bueno. Porque seguramente no me gustaba lo que era antes.”
“A mí sí”, murmuró.
Desvié la mirada.
“¿Al menos puedes decirme que no estás tomando drogas?”
“Ni siquiera fumando o bebiendo.”
“¿Nadie te obliga a hacer algo que no quieres hacer?”
“No.”
“Está bien”, dijo.
Hubo una larga pausa. Los minutos se extendieron como si los dos estuviéramos esperando que el otro dijera algo.
“No sé si sabes esto”, dijo, “pero cuando tu mamá estaba viva, y tú estabas en la escuela media, surgió la posibilidad de que te saltaras un año.”
“¿Sí?”
“Eres una chica inteligente y temíamos que te aburrieras en la escuela. Tuvimos discusiones sobre el tema. Yo-yo convencí a tu madre de que estarías más feliz a la larga asistiendo a la escuela secundaria con tu mejor amiga.”
Tosí una carcajada. Entonces vi la mirada herida en su rostro.
“No es tu culpa, papá. No podrías haberlo sabido.”
“Lo sé, o al menos, entiendo eso en mi cabeza. Emocionalmente, no estoy tan seguro. No puedo evitar preguntarme cómo hubieran sido las cosas si hubiésemos seguido lo que tu madre quería. Lo estabas haciendo muy bien, ¿y ahora estás fallando?”
“Así que fallo, tal vez”, le dije, y sentí un levantamiento de pesas, admitiéndolo en voz alta. Habría opciones. Entendí lo suficiente como para que aún pudiera presionar a los directivos para que dejara pasar un grado. Tendría la edad suficiente para tomar clases en línea como Brian.
“No, Taylor. No deberías tener que hacerlo. El personal de la escuela conoce tus circunstancias, definitivamente podemos obtener algunas exenciones, extender los plazos...”
Me encogí de hombros. “No quiero regresar, no quiero suplicar y pedir ayuda a esos pendejos en la directiva de la escuela, solo para poder volver la misma posición en el que estuve hace un mes. Tal como lo veo, el acoso escolar es inevitable, imposible de controlar o prevenir. Es como una fuerza de la naturaleza... una fuerza de la naturaleza humana. Es más fácil de manejar, si lo pienso así. No puedo luchar contra eso, no puedo ganar, así que me centraré en lidiar con los efectos secundarios.”
“No tienes que rendirte.”
“¡Yo no estoy rindiendo!” Levanté la voz, enojada, sorprendida de mí misma por estar enojada. Tomé aliento, me obligué a regresar a un volumen normal, “Estoy diciendo que probablemente no haya ninguna manera de entender por qué ella hizo lo que hizo. Entonces, ¿por qué perder mi tiempo y energía deteniéndome en eso? A la mierda, ella no merece la cantidad de atención que le he estado prestando. Estoy... replanteando las prioridades.”
Él cruzó sus brazos, pero su frente estaba arrugada por la preocupación. “¿Y estas nuevas prioridades tuyas son?”
Tuve que buscar una respuesta. “Vivir mi vida, recuperar el tiempo perdido.”
Como para responder mi declaración, la puerta trasera se abrió detrás de mi padre. Mi papá se volvió, sorprendido.
“¿Lisa?” Preguntó, confundido.
Lisa reveló la llave que había tomado de la piedra falsa en el jardín trasero, y luego la colocó en la barandilla de los escalones de atrás. Sin sonreír, ella miró a mi padre y a mí. Ella se encontró con mis ojos.
Me abrí paso empujando a mi padre, y él agarró mi brazo antes de que estuviera lejos de la puerta.
“Quédate”, me ordenó, me imploró, apretándome el brazo.
Solté mi brazo, girándolo hasta que no pudo mantener su agarre, y bajé los escalones de atrás, sentí que me dolían las rodillas al aterrizar. A tres o cuatro pasos de distancia, di vuelta en su dirección, pero no pude mirarlo a los ojos.
“Te amo, papá. Pero yo necesito-” ¿Qué necesitaba? No pude formar el pensamiento. “Yo, eh, estaré en contacto. Para que sepas que estoy bien. Esto no es permanente, solo... necesito un respiro. Necesito entender todo esto.”
“Taylor, no puedes irte. Soy tu padre, y este es tu hogar.”
“¿Lo es? Realmente no parece que ese sea el caso en este momento”, respondí. “Se supone que mi hogar es un lugar donde me siento segura.”
“Tienes que entender, no tenía otras opciones. Me estabas evitando, no hablabas, y no puedo ayudarte hasta que reciba respuestas.”
“No puedo darte ninguna respuesta”, le respondí, “y de todos modos no puedes ayudar.”
Dio un paso adelante, y rápidamente retrocedí, manteniendo la distancia entre nosotros.
Volviendo a intentarlo, me dijo: “Entra. Por favor. No te presionaré más. Debería haberme dado cuenta de que no estabas en un estado en el que podía.”
Dio otro paso hacia mí, y Lisa dio un pequeño paso hacia un lado para ponerse en su camino, mientras retrocedía de nuevo.
“¿Lisa?” Mi papá volvió su atención hacia ella, mirándola como si nunca la hubiera visto antes. “¿Estás bien con esto?”
Lisa miró entre nosotros otra vez, luego dijo cuidadosamente, “Taylor es inteligente. Si ha decidido que necesita alejarse y resolver las cosas por sí misma, confío en que sea por una buena razón. Hay mucho espacio para ella en mi casa. No es un problema en lo más mínimo.”
“Ella es solo una niña.”
“Ella es más capaz de lo que le das crédito, Danny.”
Me volví para irme, y Lisa se apresuró a alcanzarme, poniendo un brazo sobre mis hombros cuando llegó a mi lado.
“Taylor”, llamó mi padre. Dudé, pero no volteé. Mantuve mi mirada fija en la puerta del patio trasero.
“Por favor mantente en contacto”, dijo, “puedes volver a casa en cualquier momento.”
“Está bien”, respondí. No estaba segura de si mi voz era lo suficientemente fuerte como para que él oyera.
Mientras Lisa me guiaba hacia su auto, tuve que controlarme para no mirar hacia atrás.

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2018.04.05 20:50 master_x_2k Agitación IV

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_____________________Agitación IV_____________________

“Estaré allí. Sí-” Vi una luz en la ventana de la sala y puse mi mano sobre la mitad inferior de mi teléfono celular mientras investigaba brevemente. Maldita sea, mi papá estaba en casa. Puse el teléfono en mi oreja, “Lo siento, tengo que correr. No. No. Mira-”
Cuando escuché que se abría la puerta del frente, cerré el teléfono y lo metí en mi bolsillo. Me disculparía por colgar más tarde. Definitivamente no quería que mi padre viera el teléfono. No pensaba que me prohibiría tener uno, pero desde la muerte de mi madre, los teléfonos celulares tenían fuertes connotaciones negativas. Eso, y tendría que explicar dónde lo conseguí y cómo lo pagué.
Brian me había dado tres teléfonos celulares idénticos – todos desechables – a primera hora de la mañana, y había decidido ir con él al loft en lugar de ir a la escuela. Tal como lo veía, no tenía mucha oportunidad de concentrarme en las clases con el robo del jueves ocupando mi atención además del estrés de simplemente estar allí y esperar a que aparezcan las consecuencias de haber salteado clases. Además, racionalicé, no tenía mucho sentido ir si sabía que faltaría de nuevo para ir a robar al banco. Me había prometido a mí misma que iría pasado mañana. A afrontar las consecuencias.
Pasé el día con el grupo. Rachel había salido del apartamento; los otros no especificaron por qué y no me interesaba lo suficiente como para arriesgarme a parecer demasiado curiosa al preguntar. Entonces, solo éramos Brian, Alec, Lisa y yo. Habíamos definido los detalles finales del robo y había decidido qué armas quería que Lisa le pidiera al jefe. Elegí un cuchillo de combate y una porra policial telescópica. El cuchillo serviría para emergencias y para aquellas personas que eran demasiado duras para herir con la porra. La porra, de cincuenta centímetros de largo cuando estaba completamente extendida, era para un uso más general, y ofrecía más fuerza de la que obtendría con mis puños. Lisa me había prometido que los tendría para mañana.
Después de eso, evitamos el tema del robo, por algún acuerdo tácito. No sería bueno pensar demasiado o arriesgarse a ponerse demasiado nervioso. De cualquier manera, sentí la necesidad de quemar algo de energía nerviosa, así que ayudé a limpiar el armario de almacenamiento a la hora del almuerzo, con la ayuda de Lisa y Brian. Habíamos solucionado el problema, habíamos encontrado un lugar para todo y habíamos armado la habitación con cosas que les sobraban. El material incluía un tendedero extensible, un vestidor, un colchón inflable y una mesita de noche con una lámpara adjunta. Era suficiente espacio para guardar algunos artículos de tocador, un cambio de ropa o dos, mi traje y mi equipo. Lisa pasó mucho tiempo hablando de lo que podía hacer convertir este espacio en algo mío, lo que podía comprar, cómo podía decorar, pero estaba contenta con lo que teníamos allí. Me gustaba un poco que fuera algo espartano, porque encaja con que no planeaba quedarme tanto tiempo mientras que se sentía extrañamente apreciativo de ser aceptada como parte del grupo.
Habiéndonos cansado, todos nos derrumbamos en los sofás y vimos algunas de las películas de Alec de la Tierra-Aleph[1], la Tierra alternativa con la que nuestra Tierra se había estado comunicando desde que el Profesor Haywire[2] hizo un agujero entre las realidades. Los medios de comunicación eran una de las pocas cosas que se podían intercambiar a través del agujero. Para resumir, podrías obtener libros, películas y DVDs de programas de televisión del otro mundo, si estabas dispuesto a aceptar el precio. ¿El beneficio? Pasé la tarde viendo cómo el otro universo había manejado los episodios uno y dos de las películas de Star Wars.
Realidad: todavía eran bastante decepcionantes.
Para cuando mi padre llegó, tenía chuletas de cerdo descongeladas, espolvoreadas con limón y pimienta y sentadas en una sartén, con verduras en el microondas. Cocinar era el tipo de cosa que comenzabas a hacer cuando solo tenías un padre, a menos que realmente te gustara la comida para llevar.
“Aló”, me saludó mi padre, “Huele bien”.
“Empecé la cena un poco temprano porque hay un lugar al que quiero ir, esta noche, ¿Si eso está bien?”
Trató de ocultarlo, pero pude ver un poco de decepción. “Por supuesto”, dijo, “¿Tus nuevos amigos?”
Asentí.
“Déjame cambiarme y luego te preguntaré todo sobre ellos”, prometió mientras se dirigía al piso de arriba.
Estupendo. No había tenido que responder estas preguntas anoche porque mi padre había trabajado hasta tarde. Mi mente comenzó correr tratando de anticipar preguntas y pensar en detalles creíbles. ¿Debería usar sus nombres reales? ¿O al menos, los nombres que me dieron? No estaba segura de si eso sería un abuso de confianza. Decidí usar sus nombres reales por la misma razón por la que decidí usar el mío con ellos. Simplemente prevenía los desastres si mi padre alguna vez los encontraba, lo cual era una idea aterradora, o si me llamaban.
No tenía que preocuparme que mi padre escuchara del arresto de cuatro chicos, todos los cuales tenían el mismo nombre que mis “amigos”, ya que la mayoría de ellos eran menores de edad y sus nombres se mantendrían ocultos bajo la ley. También tenía la impresión de que los tribunales no siempre desenmascaraban capas cuando los arrestaban. No estaba completamente segura de qué pasaba con eso. Parecía algo sobre lo que preguntarle a Lisa.
Para cuando mi padre había bajado las escaleras, había resuelto tratar de mantener mis mentiras lo más cerca posible de la verdad. Sería más fácil mantener todo en orden de esa manera. Eso, y odiaba mentirle a mi papá.
Mi papá se había cambiado la camisa de vestir y los pantalones de color caqui, en una camiseta y jeans. Me revolvió el pelo y luego se hizo cargo de la última parte de la cocina. Me senté en la mesa para poder hablar con él.
“Entonces, ¿qué está pasando?”, Preguntó.
Me encogí de hombros. Odiaba sentirme así de tensa cerca de mi papá. Nunca me había molestado acerca del acoso, así que siempre había sido capaz de volver a casa y dejar caer mi guardia. No podía hacer eso ahora, porque estaba que él se enterara de mis faltas a clase en cualquier momento, y mis nuevos ‘amigos’ trajeron un montón de secretos y mentiras a la mezcla también. Me sentí como si estuviera al borde de una pérdida de confianza terminal. Un error o una sola llamada telefónica preocupada de la escuela, y mi padre probablemente enloquecería, y las cosas no serían las mismas entre nosotros por mucho tiempo.
“¿Me dirás sus nombres?”, Preguntó. Puso la comida en platos y la llevó a la mesa.
“Brian, Lisa, Alec, Rachel”, confesé, “Son agradables. Me llevo bien con la mayoría de ellos.”
“¿Dónde los conociste? ¿Colegio?”
Negué con la cabeza,” quería alejarme de la escuela por un tiempo, así que tomé un autobús al centro de la ciudad para tomar un descanso. Me encontré con ellos en la biblioteca.” Verdades parciales. Realmente no se podía tomar un autobús hacia el centro de la ciudad y viceversa durante el almuerzo; lo había intentado cuando estaba evitando al trío, pero dudaba que mi padre lo investigara. Sin embargo, técnicamente me cruce con los Undersiders en la biblioteca.
“¿Van a la biblioteca a la hora del almuerzo? ¿Cómo son?”
“Brian es genial. Él es con quien he hablado más.”
“Un chico, ¿eh?” Mi papá movió las cejas hacia mí.
“¡Papá, detente! No es así”, protesté. Dudaba que Brian tuviera el más mínimo interés en mí, sobre todo porque tenía dos o tres años menos que él. Además, bueno, yo era yo. Opté por no mencionar la diferencia de edad a mi padre.
Cambiando el tema, dije, “Lisa es agradable también. Realmente inteligente, aunque no he hablado tanto con ella. Es agradable poder salir con otra chica de nuevo, incluso si ella es muy diferente de mí.”
“Si ella es inteligente, no puede ser tan diferente de ti.”
Podría haberme pateado a mí misma. No podría explicar que ella era una de los malos, mientras que yo era una aspirante a superhéroe, o exactamente cómo era ‘inteligente’. Me había arrinconado en un lugar donde no tenía una respuesta preparada, y tenía que evitar hacer eso. Buscando una respuesta, le dije: “Solo es un año mayor que yo, y ya se graduó de la escuela secundaria”. Esa era la verdad. Ella hizo trampa, pero técnicamente se graduó.
Mi papá sonrió, “Impresionante. Dime que son excelentes estudiantes que pueden servir como buenos modelos para ti “.
Podría haberme atragantado. ¿Buenos modelos de conducta? ¿Ellos? Mantuve mi compostura y me limité a sonreír y sacudir la cabeza, “Lo siento”.
“Una pena. ¿Qué hay de los demás?”
“Alec es el más joven, creo. Un poco difícil de conectar con él. Es un artista increíble, por lo que he visto, pero realmente no lo veo dibujar. Parece algo difícil hacer que se interese o se involucre en algo. Siempre se ve aburrido.” Cuando dije las palabras en voz alta, me di cuenta de que no eran exactamente ciertas. Las dos veces que había visto a Alec reaccionar ante algo había sido cuando le había gastado su pequeña broma a Brian, haciéndolo tropezar, y después de que Perra y yo estuviéramos peleando. Un toque de regodeo en su personalidad, tal vez.
“¿Y la última? ¿Rita? ¿Rachel?”
“Sí, Rachel. No me llevo bien con ella. No me agrada.”
Mi padre asintió, pero no dijo nada. Esperaba a medias la frase parental típica de ‘tal vez si tratas de mostrar interés por las cosas que le gustan’ o algún otro consejo tonto. Mi padre no me hizo eso, solo tomó otro trozo de chuleta de cerdo.
Elaboré un poco, para llenar el silencio, “Ella quiere las cosas a su manera, y cuando no lo consigue, se vuelve cruel. No sé. Ya tengo suficiente de eso en la escuela, ¿sabes?”
“Lo sé”, dijo mi padre. Fue un buen pie para que él me preguntara sobre lo que estaba pasando en la escuela, pero él no lo usó. Se mantuvo callado.
Me sentí inmensamente agradecida en ese momento. Mi papá estaba respetando los límites que yo había establecido, no presionando, no buscando más. Hizo esta conversación mucho más fácil de lo que podría haber sido, y sabía que no podía ser tan fácil para él.
Sentí que le debía algo por eso. Suspirando, admití, “Como, en la escuela. ¿La gente, eh, que me está haciendo pasar un mal rato? Como que me arrinconaron todos, el lunes. Solo, ya sabes, turnándose para insultarme. Es por eso que necesitaba alejarme y me fui al centro.” Me sentí avergonzado al decirlo, porque era lo suficientemente humillante vivirlo como para tener que contarlo, y porque se sentía tan desconectado del resto de la conversación. Pero si no lo decía en ese momento, no creo que hubiera podido.
Mi padre se quedó quieto. Pude ver cómo se componía y elegía sus palabras antes de preguntar: “¿No hay que disminuir lo mucho que apesta ser humillado así, pero no hicieron nada más?”
Levanté las cejas en interrogación mientras masticaba. Lo hicieron, más o menos, pero no pude decir ‘Usaron la muerte de mamá para joderme la cabeza’ sin tener que explicar lo de Emma.
“¿Algo como lo que pasó en enero?”, Preguntó.
Bajé los ojos a mi plato, luego sacudí la cabeza. Después de unos momentos, dije: “No. Enero fue una cosa de una vez. Desde entonces, han hecho ‘’bromas’ más pequeñas, me han molestado, pero no han repetido las actuaciones en ese frente.” Hice citas con mis dedos mientras decía ‘bromas’.
“Está bien”, dijo mi padre, en voz baja, “Es un alivio saber”.
No tenía ganas de compartir más. Uno pensaría que me sentiría mejor, después de abrirme, pero no lo hice. Me sentí frustrada, enojada, incómoda. Fue un recordatorio de que no podía tener una conversación real con mi padre como solía hacerlo. Más que nada, me sentí culpable. Parte de la culpabilidad se debía a que aparentemente había dejado que mi padre pensara que cada vez que me intimidaban, era como había sido ese día, hace casi cuatro meses, cuando las cosas habían empeorado. Apuñale un poco de grasa con mi tenedor.”
“¿Cuándo ibas a salir?”, Preguntó mi papá. Eché un vistazo al reloj digital en la estufa y noté la hora.
Me alegré por la excusa para escapar, “¿Ahora? ¿Está bien eso? No tardaré mucho.”
“¿Te encontrarás con tus amigos?”, Preguntó.
“Solo voy a ver a Lisa para tomar un café y conversar, lejos del resto del grupo”, le dije mientras me ponía de pie y movía mi plato al fregadero. La mentira fue más pesada en mi conciencia después de la conversación abierta que acababa de tener con él.
“Toma, espera”, dijo. Se levantó y buscó en su bolsillo su billetera. Me dio uno de diez, “Para el café. Lo siento, no tengo más. ¿Qué te diviertas?”
Lo abracé, sintiéndome dolorosamente culpable, luego me dirigí a la puerta de atrás para ponerme los zapatos. Estaba abriendo la puerta cuando apenas lo escuché decir, “Gracias.”
“Te quiero papa.”
“Yo también te quiero. Cuídate.”
Cerré la puerta, agarré la bolsa de gimnasia que había escondido debajo de los escalones de atrás y me dirigí a la casa en un trote ligero. Mantuve la bolsa de gimnasia baja para que mi papá no me viera llevándola.
Tomé la misma ruta general que tomé en mis carreras matutinas, en dirección este, hacia la bahía. Esta vez, sin embargo, en lugar de girar hacia el Paseo Marítimo, me dirigí al sur.
En su apogeo, cada pulgada de la ciudad había sido una metrópolis bulliciosa. Los barcos iban y venían a todas horas, los trenes llegaban para entregar los bienes que se enviarían al extranjero y la ciudad estaba repleta de gente. El extremo norte de la bahía, especialmente el área cercana al agua, estaba dedicado completamente a la industria. Barcos, almacenes, fábricas, ferrocarriles y hogares para todos los que se dedicaban a esos trabajos. También tenías al ferry atravesando la propia bahía.
El ferry era el proyecto particular de mi padre. Aparentemente, fue una de las primeras cosas que se fueron cuando la importación / exportación se secó. Sin el ferry, los Muelles se habían desconectado del resto de la ciudad, a menos que estuvieras dispuesto a conducir por media hora más o menos. Mi padre sostenía la opinión de que la falta de ese medio de transporte hacia el resto de la ciudad era la razón por la cual los Muelles se habían convertido en lo que eran hoy. Creía que, si el ferry comenzaba a funcionar nuevamente, se crearían puestos de trabajo, las personas en los vecindarios de bajos ingresos tendrían más acceso al resto de la ciudad, y la dinámica de clase baja o clase alta, sin clase media, de Brockton Bay se suavizaría.
Así que, cuando había estado tratando de pensar en un lugar que era bastante privado pero fácil de encontrar, pensé en el ferry. Probablemente podría agradecerle a mi papá por la idea.
Me acerqué a la estación y encontré un baño en desuso para cambiarme al traje.
El edificio y el ferry en sí estaban bien cuidados, al menos en el exterior, que fue una de las razones por las que mi padre pensó que le costaría muy poco hacer que las cosas funcionaran nuevamente. Aun así, ese no era el problema de la ciudad. No querían proporcionar a los adictos y los pandilleros un acceso fácil al resto de la ciudad, mientras pagaban por brindar el servicio, por la mera esperanza de _tal vez _obtener mejoras para el futuro. Por lo tanto, la ciudad mantuvo la estación y el ferry muy bonitos para cualquier turista que se alejara lo suficiente al sur del Paseo Marítimo y mantenía eternos carteles de ‘temporalmente fuera de servicio’ y ‘muy pronto en todo el edificio y en los folletos. Aparte de los reemplazos regulares para mantenerlos como nuevos, los carteles no se habían eliminado en casi una década.
Ignoré las puertas que daban al interior de la estación y, en su lugar, me dirigí hacia el patio exterior que daba a la bahía. Había algunos paneles grandes de vidrio para romper el viento, y mesas de piedra y bancos para aquellos que quieran sentarse a comer. Fue uno de los mejores puntos de vista para ver el Cuartel General del Protectorado[3] en todo su esplendor. El cuartel era una serie de arcos y agujas montados en una plataforma petrolera renovada. Incluso la plataforma sobre la que se construyó era hermosa, con bordes duros y líneas de barrido. Todo estaba iluminado por focos polarizados y contra una tenue corona de colores cambiantes, como la aurora boreal atrapada en forma de burbuja de jabón. Un campo de fuerza, siempre encendido, protegiendo a las personas que vigilaban Brockton Bay.
Cuartel General del Protectorado
“No estaba seguro si aparecerías”, una voz masculina rompió el silencio.
Me volví para mirar Armsmaster, “Lo siento. Tuve que colgar a tu recepcionista. Llamo la vida real.”
Parecía de alguna manera diferente a la primera vez que lo conocí. Sus labios estaban en una línea dura, sus pies más separados. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho con la alabarda en una mano, el palo apoyado contra su hombro. Transmitía una actitud tan diferente que momentáneamente me pregunté si era la misma persona bajo el traje.
“Tengo que pedir un favor”.
[1] Aleph, es la “A” en el alfabeto hebreo.
[2] Haywire: Caótico, loco o fuera de control. Normalmente referido a equipos electrónicos o electricos.
[3] PHQ: Creo ya lo mencioné antes, el Protectorate Headquarters.

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2018.03.15 07:49 master_x_2k Caparazón III

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________________________Caparazón III________________________

Alec, sorprendentemente, fue quien rompió el silencio abrumador. “Déjame ponerlo de esta manera. Cuando obtuviste tus poderes, ¿tenías un buen día?
No tuve que pensar mucho. “No.”
“¿Estaría equivocado si supusiera que estabas teniendo el peor día de tu vida, cuando obtuviste tus poderes?”
“Segundo peor,” respondí en voz baja, “¿Es así para todos?”
“Casi. Los únicos que lo tienen fácil son los capas de segunda generación. Los hijos de personas que tienen poderes.”
Lisa se inclinó hacia adelante, poniendo los codos sobre la mesa, “Así que si necesitabas otra razón para pensar que Glory Girl es una perra privilegiada, no busques más.”
“¿Por qué?” Pregunté, “¿Por qué pasamos por eso?”
“Se llama el evento desencadenante[1],” me respondió Lisa, “los investigadores teorizan que por cada persona con poderes, hay de una a cinco personas con el potencial para obtener poderes, que no han cumplido las condiciones necesarias para un evento desencadenante. Necesitas ser empujado al borde. Situaciones de pelea o corre llevadas hasta sus límites, más allá de los límites, incluso. Entonces tus poderes comienzan a surgir.”
“Básicamente,” dijo Alec, “para que tus poderes se manifiesten, algo realmente horrible va a tener que pasarte.”
“Lo que puede ayudar a explicar por qué los villanos superan a los héroes dos a uno,” señaló Lisa, “O por qué los países del tercer mundo tienen las densidades más altas de personas con poderes. No capas, pero mucha gente con poderes.”
“¿Pero las personas que tienen padres con poderes?”
“No necesitan un evento tan intenso como para mostrar sus poderes. Glory Girl obtuvo sus poderes al recibir una falta mientras jugaba baloncesto en la clase de gimnasia. Lo mencionó en algunas entrevistas que dio.”
“Así que básicamente nos pediste que compartiéramos los detalles sobre los peores momentos de nuestras vidas,” dijo Alec, antes de tomar otro bocado de su hamburguesa.
“Lo siento,” respondí.
“Está bien,” Brian me aseguró: “Es una de esas cosas que solo escuchas de otras capas, y solo nos conoces a nosotros.” Tal vez oirías más sobre los eventos desencadenantes si tomases una clase de la universidad en estudios parahumanos, pero dudo que tengas una visión completa allí. Tienes que pasar por ello tú mismo.”
Lisa se acercó y me revolvió el pelo, “No te preocupes por ello.”
¿Por qué mencioné los orígenes? Eventualmente habría sido mi turno, y habría tenido que compartir mi propia historia.
Quizás quería hacerlo..
“Lisa dijo que ustedes estaban hablando de mí, hablando de que pensaban que estaba pasando un tiempo difícil, especulando sobre lo que era,” logré decir, “No lo sé, creo que una parte de mí quiere hablar de ello asi no llegan a conclusiones equivocadas. Hablar sobre cuando obtuve mis poderes. Pero no sé si puedo entrar en eso sin arruinar el ambiente.”
“Ya arruinaste el ambiente, zonza.” Esto de Alec.
Brian le dio un puñetazo en el brazo, haciéndole aullar. Mirando a Brian, Alec agregó a regañadientes, “lo que significa que no hay ninguna razón para no hacerlo, supongo.”
“Adelante,” Lisa me alentó.
“No es una historia increíble,” le dije, “pero tengo que decir algo antes de comenzar.” Ya se lo dije a Lisa. La gente de la que estoy hablando... No quiero que se vengues de ellos en mi nombre ni nada. Necesito estar segura de que no lo harán.”
“¿Quieres vengarte tú misma?,” Preguntó Alec.
Me sentí un poco falta de palabras. Realmente no podía explicar por qué no quería que interfirieran, “Realmente no lo sé. Creo... creo que siento que si ustedes se metieran y los golpearan o los humillaran o les hicieran disculparse con lágrimas en los ojos, no sentiría que hubiera tratado las cosas yo misma. No habría ningún cierre emocional.”
“Así que lo que sea que escuchemos, no actuamos en consecuencia,” aclaró Brian.
“Por favor.”
“Es tu prerrogativa,” dijo, sacando un zucchini frito del plato de Lisa y mordiéndolo por la mitad. Ella empujó su plato más cerca de él.
“Lo que sea,” dijo Alec.
Me tomé unos segundos para obtener unos bocados de mi hamburguesa con tocino y compuse mis pensamientos antes de comenzar.
“Hay tres chicas en la escuela que... han estado haciendo mi vida bastante jodidamente miserable. Haciendo prácticamente todo lo que se les ocurrió para hacer que la escuela apestara, humillarme, lastimarme. Cada una de las tres tenía su enfoque individual, y por un buen tiempo, era como si estuvieran tratando de superarse a la otra en cuanto a la creatividad o la mala intención que tenían.”
Mi corazón latía con fuerza cuando levanté la vista de mi plato para comprobar las expresiones en las caras de los demás. Esta es quien soy, _pensé. _De aquí es de donde vengo. Cuando escucharan de la verdadera yo, sin las nociones o ideas que se les habían ocurrido acerca de mí o lo capaz que era, ¿cómo reaccionarían?
“Siguió durante casi un año y medio antes de que todo se calmara. El año pasado, alrededor de noviembre, ellas... no sé. Era como si se aburrieran. Las bromas se hicieron más suaves, luego se detuvieron por completo. Las burlas se detuvieron, al igual que la mayoría de los mensajes de odio. Me ignoraron, me dejaron en paz.”
“Seguí esperando que volviera a pasar algo malo. Pero hice una amiga, una de las chicas que a veces se había unido a las burlas vino a mí y se disculpó. No es uno de los matones más importantes, más como una amiga de una amiga de los matones, supongo. Ella me preguntó si quería pasar el rato. Estaba demasiado tímida, le dije que no, pero igual paso, hablamos antes y después de las clases y almorzábamos juntas. El que se acercara y se volviera mi amiga fue una de las principales razones por las que podía pensar que el hostigamiento estaba por terminar. Nunca bajé la guardia cerca de ella realmente, pero ella era muy comprensiva sobre ello.”
“Y durante la mayor parte de noviembre y las dos semanas de clases antes de las vacaciones de Navidad, nada. Me dejaban en paz. Pude relajarme.”
Suspiré, “Eso terminó el día que volví de las vacaciones de invierno. Supe, instintivamente, que me estaban jugando una mala pasada, que estaban esperando antes de que hacer su siguiente truco, para que tuviera más impacto. No pensé que serian tan pacientes al respecto. Fui a mi casillero, y bueno, obviamente habían saqueado los basureros de las chicas o algo así, porque habían apilado tampones y almohadillas usadas en mi casillero. Casi lo llenaron.”
“Ew,” interrumpió Alec, dejando su comida, “Estaba comiendo.”
“Lo siento,” miré mi plato, pinche un trozo de tocino, “puedo parar, está bien.”
“Termina ahora,” me ordenó Brian, si puedes decir que me estaba ordenando amablemente. Miró furioso a Alec.
Tragué saliva, sintiendo un rubor en mi cara, “Era bastante obvio que lo habían hecho antes de que la escuela cerrara por Navidad, solo por el olor. Me incliné para vomitar, allí mismo en un pasillo abarrotado, todos mirando. Antes de que pudiera recuperarme o dejar de perder mi desayuno, alguien me agarró por el pelo, lo suficientemente fuerte como para herirme, y me metió en el casillero.” Había sido Sophia, estaba casi segura: era la más agresiva físicamente de las tres. Pero estos chicos no necesitaban saber su nombre.
¿Por qué había hablado esto? Ya me estaba lamentando. Miré a los demás, pero no podia leer sus expresiones.
No podía dejar la historia sin terminar, después de llegar tan lejos, a pesar de cuanto quería hacerlo. “Cerraron el casillero y le pusieron traba. Estaba atrapada allí, con este olor rancio y vómito, apenas capaz de moverse, estaba tan lleno. Todo lo que podía pensar era que alguien había estado dispuesto a ensuciarse tanto las manos para joderme, pero de todos los estudiantes que me habían visto metida en el casillero, nadie estaba buscando a un conserje o un maestro para que me dejaran salir.”
“Entré en pánico, enloquecí. Mi mente se fue a otro lado, y encontró los bichos allí. No es que supiera lo que eran, en ese punto. No tenía sentido de la proporción, y con toda la información que mi poder me daba entonces, mi cerebro no sabía cómo procesarlo todo. Por lo que yo sabía, a mi alrededor, en las paredes de la escuela, en las esquinas y arrastrándose por el sucio interior del casillero, había miles de estas cosas rastreras, extrañas, distorsionadas, cada una de las cuales empujaba cada pequeño detalle sobre sus cuerpos y su jodida biología en mi cabeza.
Suspiré, “Es difícil explicar cómo es, que se te abra un nuevo sentido, pero no puedes entenderlo todo. Cada sonido que escuchaban volvía a mí cien veces mas fuerte, con el tono y todo lo demás estropeado como si quisieran hacer que fuera tan desagradable y doloroso escucharlo como fuera posible. Incluso lo que estaban viendo, es como tener los ojos abiertos después de estar en la oscuridad durante mucho tiempo, pero los ojos no estaban unidos a mi cuerpo, y lo que estaban viendo era como mirar dentro de un caleidoscopio mugriento y sucio. Miles de ellos. Y no sabía cómo desactivarlo.”
“Carajo,” dijo Lisa.
“Cuando alguien finalmente me dejó salir, salí peleando. Mordiendo, arañando, pateando. Gritando incoherentemente. Probablemente haciendo un buen espectáculo para todos los chicos que habían salido de sus aulas para ver. Los maestros trataron de lidiar con la situación, los paramédicos eventualmente llegaron y no recuerdo mucho después de eso.”
“Descubrí cuál era mi poder en el hospital, mientras me observaban, lo que me ayudó poner los pies sobre la tierra y me hizo sentir cuerda de nuevo. Los bichos son mucho más fáciles de entender, cuando te das cuenta de que son bichos. Después de una semana, tal vez, fui capaz de bloquear algo de ello. Mi papá recibió algo de dinero de la escuela. Suficiente para pagar las facturas por la estadía en el hospital y un poco más. Él estaba hablando de demandar a los matones, pero ningún testigo hablaba realmente y el abogado dijo que no iba a ser exitoso sin evidencia sólida para identificar a los responsables. No teníamos el dinero para ello, si no era algo seguro. Nunca terminé diciéndole a mi padre sobre el grupo principal de matones. Tal vez debería haberlo hecho, no lo sé.”
“Lo siento,” Lisa puso su mano en mi hombro. Me sentí agradecida de que no se estuviera alejando o riendo. Era la primera vez que hablaba sobre ello, y no estaba segura de haberlo tratado si lo hubiera hecho.
“Espera, ¿esto con las chicas todavía está pasando?,” Me preguntó Alec.
Me encogí de hombros, “Básicamente. Volví después de estar en el hospital, y las cosas estaban tan mal como lo estuvieron alguna vez. Mi supuesta amiga no estaba haciendo contacto visual o hablándome, y ni siquiera se detuvieron después de ver mi... episodio.”
“¿Por qué no usas tu poder?” Preguntó Alec, “Ni siquiera tiene que ser algo grande. Un bicho en el almuerzo, tal vez una picadura de abeja en la punta de la nariz o en los labios.”
“No voy a usar mi poder contra ellas.”
“¡Pero te están haciendo sentir miserable!” Protestó Alec.
Fruncí el ceño, “Razón de más para no hacerlo. No sería difícil adivinar quién lo esta haciendo si alguien comenzara a usar poderes para meterse con ellas.”
“¿En serio?” Alec se reclinó en su asiento, cruzando los brazos, “Mira, tú y yo no hemos hablado tanto, tal vez no nos conocemos muy bien, pero, eh, no eres estúpida . ¿Estás honestamente diciéndome que eres incapaz de encontrar una forma sutil de vengarte de ellas?”
Miré a Lisa y Brian, sintiéndome un poco arrinconada, “¿Un poco de ayuda?”
Lisa sonrió, pero no dijo nada. Brian se encogió de hombros y consideró por unos momentos antes de decirme: “Me inclino a estar de acuerdo con Alec.”
“De acuerdo, bien,” admití, “se me pasó por la mente. Consideré hacer algo que no se podía rastrear, como darles piojos. Pero ustedes recuerdan cómo me fui con Bitch después de que ella lanzo sus perros sobre mí.”
“Un poco de ira reprimida,” dijo Lisa, todavía sonriendo.
“Es lo mismo con estas personas.” ¿Sabes qué sucede si hago algo como darles ladillas? Terminan miserables, molestas, y se desquitan conmigo.”
“Oh hombre,” Alec se rió, “Ladillas. Tienes que hacer eso cada vez que vamos contra otra capa. ¿Te lo puedes imaginar?”
“Preferiría no hacerlo,” hice una mueca. La obstinada tenacidad de Alec hasta el momento en la conversación me estaba dando la impresión de que sería difícil de convencer sin una buena razón, así que distorsioné la verdad un poco cuando le dije: “Mientras los controlo, veo todo lo que mis bichos ven , siento todo lo que sienten, más o menos. No quiero que se vuelva rutina hacer que mis bichos se suban a ingles sudorosas.”
“Awww.”
“Lo que quiero decir, si dejas de cambiar de tema, es que estas chicas probablemente se descargarían conmigo, incluso si no supieran lo que estoy haciendo. No me tengo confianza de no tomar represalias, escalar el daño. Viste lo que pasó conmigo y Rachel, la primera vez que nos vimos. Las cosas escalarían, llevaría las cosas demasiado lejos eventualmente. La identidad secreta expuesta, o lastimar seriamente a alguien, como paso con Lung, solo sin la regeneración.”
“No entiendo cómo puedes sentarte allí y soportarlo,” dijo Alec, “véngate o has que uno de nosotros se vengue por ti. Acude a alguien por ayuda.”
“Ninguna de esas cosas es una opción,” le dije, con suficiente énfasis que esperaba que mi declaración tuviera alguna finalidad: “Hay demasiadas posibilidades de que las cosas se salgan de control si tomo las cosas en mis manos o hago que ustedes lo hagan por mi. En cuanto a pedir ayuda a alguien, no confío en el sistema. No después del caso judicial, no después de hablar con algunos de mis maestros. Si fuera así de fácil, ya lo habría solucionado.”
Lisa se inclinó hacia adelante, “Dime que no sería increíble si secuestramos a su líder, le cubrimos la cabeza con una capucha, la arrastramos a una furgoneta y la dejamos en el bosque a la medianoche, a diez millas de la ciudad, con nada más que su ropa interior.” [Luego la envolvemos en una alfombra y la arrojamos a un barranco!]
Sonreí ante la imagen mental, pero negué con la cabeza cuando dije: “De eso es exactamente de lo que estoy hablando. Es ir demasiado lejos.”
“¡Te metieron en el armario más grosero de todos los tiempos y cerraron la puerta!” Alec me miró como si estuviera tratando de argumentar que la tierra era cuadrada.
“Dejarla en el medio de la nada sin ropa es prácticamente invitarla a ser abusada por el primer camionero que la vea,” señalé.
“Bien,” Alec puso los ojos en blanco, “Así que atenuamos un poco. Llévala sin zapatos, sin teléfono celular, sin billetera, sin cambio de repuesto, nada que pueda usar para negociar el camino a casa. Hazla caminar.”
“Eso seguiría arriesgándose a que la asaltaran,” suspiré, “¿Una chica bonita caminando por el costado del camino por la noche?”
“¡Te han atacado!”
“Es un poco diferente.”
“La única diferencia que veo es que se lo merecen y tú no. Quiero decir, no soy listo como ustedes, así que tal vez me estoy perdiendo algo.”
Negué con la cabeza, “No te estás perdiendo nada, Alec. Estamos viendo esto desde dos perspectivas muy diferentes. Realmente no creo en eso del “ojo por ojo.”“
Estaba empezando a sentir que estaba recuperando el control de la conversación nuevamente. Entonces Alec soltó su bomba.
“Entonces, ¿por qué diablos eres un supervillano?”
“Escape.” La palabra salió de mi boca casi de inmediato, antes de que tuviera la oportunidad de siquiera pensar en lo que significaba. No podría haberme tomado el tiempo de pensar antes de hablar, o podrían haber sabido que algo estaba pasando. Lisa casi seguramente lo hubiera hecho.
Pasaron unos momentos de tensión y eché un vistazo a Lisa y Brian. Lisa estaba mirando el diálogo, una pequeña sonrisa en su rostro, su mentón descansando en su palma. Brian era inescrutable, con los brazos cruzados frente a él, sin expresión real en su rostro.
Le expliqué: “Puedo lidiar con la vida real, si puedo dejarla atrás por esto. Pateando culos, haciendo un nombre para mí, pasando el rato con amigos. Divirtiéndome.”
De alguna manera me sorprendió, pero me di cuenta de que lo que estaba diciendo era verdad, así que ni siquiera tenía que preocuparme por alertar a Lisa. Un segundo después, me di cuenta de que podría haber sido un poco presuntuoso. “Quiero decir, suponiendo que seamos ami-”
“Si terminas esa oración,” me advirtió Lisa, “voy a darte una bofetada en la cabeza.”
Sentí el calor de un rubor en mis mejillas y oídos.
“Sí, Taylor, somos amigos,” dijo Brian, “Y apreciamos, o al menos, yo aprecio que hayas confiado en nosotros lo suficiente como para compartir tu historia.”
No estaba segura de qué decir en respuesta a eso. El hecho de que lo haya escuchado y no me haya molestado, significó muchísimo para mí. Solo Alec realmente se estaba entrometiendo demasiado en mis asuntos, y no lo estaba haciendo de una manera mezquina.
Brian frunció el ceño. “¿Supongo que ninguno de ustedes va a compartir su historia?”
Alec negó con la cabeza y estiró sus brazos sobre su cabeza antes de descansar sobre su estómago lleno, su silencio era respuesta suficiente.
Lisa, por su parte, sonrió y dijo: “Lo siento. Me agradan, chicos, pero voy a necesitar unos tragos antes de compartir ese bocado en particular, y no tendré edad para beber por unos años mas.”
“No parece justo que Taylor sea la única que comparte,” señaló Brian.
“Yo... no conté mi historia porque esperaba que ustedes correspondieran,” me apresuré a agregar, “Realmente, está bien.”
“¿Te prestas de voluntario, entonces?,” Lisa le preguntó a Brian, ignorando mis protestas.
Brian asintió, “Sí, supongo que sí.”
[1] Trigger Event o evento desencadenante en español. Un Trigger (lit. gatillo) se puede referir en la vida real a una cosa o evento que genera un estado de ansiedad extrema. Común en las personas con Síndrome de stress post traumático.

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2017.07.02 16:34 albedrio VIOLACION

Fareeda Khalaf recuerda el momento en el que su vida cambió para siempre. Era el 15 de Agosto de 2014 y los coches portando la bandera negra del Estado Islámico entraron en Kocho, su aldea natal, situada en el norte de Irak.
“Recuerdo que mi padre me dijo que mantuviese la calma”, explica la joven. “Sabíamos que corríamos riesgo especial, pues al ser yazidí [una minoría religiosa preislámica] éramos considerados infieles por ISIS. Algunos vecinos intentaron huir y fueron alcanzados a las afueras del pueblo. Los militantes les fusilaron. Mi padre sabía que no había sitio donde huir, que sólo quedaba esperar a ver lo que harían los yihadistas con nosotros”.
La joven recuerda como todos los yazidíes del pueblo fueron rondados y encerrados dentro de la escuela local, el sitio donde ella estudiaba la carrera de magisterio.“Nos separaron por sexo y por edad, los hombres y adolescentes en una planta, las mujeres y niños en otra. Nos dijeron que o nos convertíamos al Islam o sufriríamos las consecuencias. Cuando rehusamos hacerlo, se llevaron a los hombres –entre ellos mi padre y mi hermano mayor– y les mataron”.
La ejecución de su padre y su hermano era apenas el principio de la pesadilla de Khalaf. Junto a otras 47 mujeres fue conducida a Raqa, capital de facto del ‘califato’ en el norte de Siria. Ahí fue vendida en un mercado de esclavos sexuales.
Madama Butterfly inaugura este viernes la Semana de la Ópera del Teatro RealMadama Butterfly inaugura este viernes la Semana de la Ópera del Teatro RealGettyEl Teatro Real celebra su tercera edición de la Semana de la Ópera con muchas iniciativas y actividades dirigidas a todos los públicos, con el fin de acercar la ópera a la ciudadanía. recomendado por Durante su cautiverio Khalaf fue violada y torturada a diario. Cada vez que resistía los avances de su dueño, la joven sufría brutales palizas, tanto que pasaba los días posteriores postrada sobre el suelo, incapaz de moverse. Inesperadamente, un día logró escapar, huyendo al desierto sirio y luego negociando su rescate al ser hallada por comerciantes kurdos que, lejos de simpatizar con su caso, sólo se interesaron por ver cuánto dinero pagarían los supervivientes de su familia para recuperarla.
Refugiada en Europa, Khalaf escribió La chica que le ganó a ISIS, la devastadora autobiografía en la que detalla los horrores que vivió durante sus años como esclava del Estado Islámico. Recibe a EL ESPAÑOL en Portugal, donde ha viajado como parte de su campaña activa para conseguir apoyo internacional para la causa de los yazidí, y la designación de los crímenes del Estado Islámico en contra de su minoría como un genocidio del siglo XXI.
¿Sabía lo que era el Estado Islámico cuando sus militantes aparecieron en Kocho?
Sabíamos que eran yihadistas, y durante semanas habíamos seguido las noticias detallando el avance del ISIS por el centro y norte del país. Habíamos escuchado historias sobre las barbaridades que perpetraban, y sabíamos que odiaban a los yazidí porque pensaban que nosotros adorábamos al diablo. Aun así, no tenía idea de lo que me esperaba.
Al llegar a Raqa, ¿cómo reaccionó al darse cuenta que iba a ser vendida?
No entendía lo que estaba pasando. Vi cómo iban subastando a las más jóvenes, las chicas de 13 años, que eran las más demandadas por los militantes. Yo tenía 18 años a esa altura y era considerada vieja. Cuando llegó mi turno lo único que sabía era que no podía dejar que esos hombres me tocaran. Lo hicieron, pero yo resistí con toda la fuerza que tenía en mi cuerpo.
Luchaste, pese a que cada acto de resistencia implicaba una paliza posterior...
Sí. Mordí, arañé, hice todo lo posible para que no me violaran, aunque lo hicieron día tras día. Las palizas eran brutales, tan intensas que muchas veces pasaba varios días sin poder andar por lo duro que me pegaban. Pero con cada golpe que me daban recordaba a mi padre, que siempre dijo que yo era una mujer fuerte, y los asaltos me hacían cada vez más fuerte.
En su libro explica como las violaciones eran casi rituales, que su “dueño” rezaba antes de asaltarle.
Era un sistema perverso, inhumano. Nos obligaban a tomar píldoras anticonceptivas, pues aunque sus mandamientos permitían violar sus esclavos, no permitían tener sexo con embarazadas. Muchas veces intenté razonar con el hombre que me compró, decirle que lo que hacía iba en contra de todo mandamiento, todo concepto de humanidad. Hizo caso omiso de mis palabras. Me dijo que era una esclava y una infiel, y que por eso podía hacer lo que le daba la gana conmigo.
¿Perdió la esperanza en algún momento?
Muchas veces. Intenté suicidarme en cuatro ocasiones. No conseguía imaginar que algún día lograría escapar ese infierno.
Pero lo consiguió.
Sí, por un descuido de los militantes una noche. Estaba encerrada en una casa en Hasaka, en el noreste de Siria, y los guerreros fueron llamados a tomar armas, a participar en una batalla cercana. Había tanta confusión que se dejaron la puerta abierta, y yo y las otras seis chichas que estábamos en esa casa decidimos huir. Me llevé uno de los teléfonos móviles que había visto por la casa. Nos escondimos en una casa en ruinas, en el desierto a las afueras del pueblo. La verdad es que no sabíamos qué hacer, pero finalmente decidí pedir ayuda.
¿No corría el riesgo de toparse con un simpatizante del ISIS y ser recapturada?
Sí, pero no tenía otra opción. Una de las chicas que huyó conmigo era apenas una niña y estaba muerta de sed. Sin agua no tendríamos esperanza alguna. Me armé de valor y toqué en una puerta de una de las casas limítrofes sin saber si el dueño era del Estado Islámico o no. Era un señor mayor, y le dijimos que habíamos teníamos el coche averiado. Nos dijo que esperáramos a su hijo, que nos ayudaría, pero cuando el hijo apareció, le reconocí. Era amigo del militante que me había comprador, y temí por mi vida. Pero él me dijo que me quedara tranquila, que había visto como me pegaban y que me respetaba. Me dijo que no comulgaba con ISIS, pero que si no colaboraba con ellos, le matarían.
¿Cómo logró salir de ahí?
Ese hombre me ayudó entrar en contacto con unos contrabandistas kurdos. A ellos sólo les interesaba ver cuanto dinero podían conseguir a cambio de sacarnos del territorio controlado por el Estado Islámico. Éramos apenas mercancía para ellos.
¿Cuando finalmente sale de la zona fue enviada a un campo de refugiados. ¿Sufrió algún tipo de discriminación por el tratamiento que recibió durante su periodo de cautiverio?
En el campo había gente que rechazaban a los ex esclavos del ISIS precisamente por lo que habían sufrido; consideraban a las mujeres que habían sido violadas como mujeres sin honor, mujeres manchadas. Tuve suerte en que cuando llegué el líder de los yazidíes en el campo de refugiados reunió a los otros de mi minoría y, al contar lo que me había pasado, dijo que yo debía ser objeto de honor, no repulsa. Que yo merecía mayor respeto por lo que había vivido.
¿Consiguió reunirse con el resto de su familia?
Sólo con uno de mis hermanos menores. Pese al apoyo de la comunidad en el campo, estábamos sólo, y por eso inmigramos a Europa en cuanto tuvimos la oportunidad.
Una mujer en un campo de desplazados cerca de Raqa, Siria Una mujer en un campo de desplazados cerca de Raqa, Siria Reuters ¿Cuáles son sus objetivos ahora?
Cuento mi historia para dar atención al sufrimiento de mi minoría, y para pedir que la comunidad internacional nos de justicia. Los criminales que mataron a mis familiares y me violaron siguen libres; tienen que pagar por lo que hicieron. Exijo que lo que ISIS ha hecho a los yazidíes sea clasificado como un genocidio. También pido que Naciones Unidas despliegue una fuerza de seguridad internacional a la zona donde vivimos, pues no es la primera vez que nuestros vecinos han intentado exterminarnos. Pido que cuando piensen en nosotros la gente de fuera se pregunte, ¿qué medidas tomaría si se tratase de mi mujer, de mi madre, hermana o hija?
Usted concluye su relato recordando las palabras de su padre, que siempre dijo que “las personas son buenas, pero que es su entorno que las corrompe”. ¿Considera que los militantes del Estado Islámico son personas fundamentalmente buenas, corrompidas por los líderes del movimiento?
Creo que todos los seres humanos son fundamentalmente buenos: nadie nace siendo militante del ISIS. La religión, el entorno familiar, la sociedad que nos rodea… Estos son los factores que nos moldean. La ideología del Estado Islámico convierte a las personas en monstruos.
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2017.07.02 16:31 albedrio Violacion

Fareeda Khalaf recuerda el momento en el que su vida cambió para siempre. Era el 15 de Agosto de 2014 y los coches portando la bandera negra del Estado Islámico entraron en Kocho, su aldea natal, situada en el norte de Irak.
“Recuerdo que mi padre me dijo que mantuviese la calma”, explica la joven. “Sabíamos que corríamos riesgo especial, pues al ser yazidí [una minoría religiosa preislámica] éramos considerados infieles por ISIS. Algunos vecinos intentaron huir y fueron alcanzados a las afueras del pueblo. Los militantes les fusilaron. Mi padre sabía que no había sitio donde huir, que sólo quedaba esperar a ver lo que harían los yihadistas con nosotros”.
La joven recuerda como todos los yazidíes del pueblo fueron rondados y encerrados dentro de la escuela local, el sitio donde ella estudiaba la carrera de magisterio.“Nos separaron por sexo y por edad, los hombres y adolescentes en una planta, las mujeres y niños en otra. Nos dijeron que o nos convertíamos al Islam o sufriríamos las consecuencias. Cuando rehusamos hacerlo, se llevaron a los hombres –entre ellos mi padre y mi hermano mayor– y les mataron”.
La ejecución de su padre y su hermano era apenas el principio de la pesadilla de Khalaf. Junto a otras 47 mujeres fue conducida a Raqa, capital de facto del ‘califato’ en el norte de Siria. Ahí fue vendida en un mercado de esclavos sexuales.
Madama Butterfly inaugura este viernes la Semana de la Ópera del Teatro RealMadama Butterfly inaugura este viernes la Semana de la Ópera del Teatro RealGettyEl Teatro Real celebra su tercera edición de la Semana de la Ópera con muchas iniciativas y actividades dirigidas a todos los públicos, con el fin de acercar la ópera a la ciudadanía. recomendado por Durante su cautiverio Khalaf fue violada y torturada a diario. Cada vez que resistía los avances de su dueño, la joven sufría brutales palizas, tanto que pasaba los días posteriores postrada sobre el suelo, incapaz de moverse. Inesperadamente, un día logró escapar, huyendo al desierto sirio y luego negociando su rescate al ser hallada por comerciantes kurdos que, lejos de simpatizar con su caso, sólo se interesaron por ver cuánto dinero pagarían los supervivientes de su familia para recuperarla.
Refugiada en Europa, Khalaf escribió La chica que le ganó a ISIS, la devastadora autobiografía en la que detalla los horrores que vivió durante sus años como esclava del Estado Islámico. Recibe a EL ESPAÑOL en Portugal, donde ha viajado como parte de su campaña activa para conseguir apoyo internacional para la causa de los yazidí, y la designación de los crímenes del Estado Islámico en contra de su minoría como un genocidio del siglo XXI.
¿Sabía lo que era el Estado Islámico cuando sus militantes aparecieron en Kocho?
Sabíamos que eran yihadistas, y durante semanas habíamos seguido las noticias detallando el avance del ISIS por el centro y norte del país. Habíamos escuchado historias sobre las barbaridades que perpetraban, y sabíamos que odiaban a los yazidí porque pensaban que nosotros adorábamos al diablo. Aun así, no tenía idea de lo que me esperaba.
Al llegar a Raqa, ¿cómo reaccionó al darse cuenta que iba a ser vendida?
No entendía lo que estaba pasando. Vi cómo iban subastando a las más jóvenes, las chicas de 13 años, que eran las más demandadas por los militantes. Yo tenía 18 años a esa altura y era considerada vieja. Cuando llegó mi turno lo único que sabía era que no podía dejar que esos hombres me tocaran. Lo hicieron, pero yo resistí con toda la fuerza que tenía en mi cuerpo.
Luchaste, pese a que cada acto de resistencia implicaba una paliza posterior...
Sí. Mordí, arañé, hice todo lo posible para que no me violaran, aunque lo hicieron día tras día. Las palizas eran brutales, tan intensas que muchas veces pasaba varios días sin poder andar por lo duro que me pegaban. Pero con cada golpe que me daban recordaba a mi padre, que siempre dijo que yo era una mujer fuerte, y los asaltos me hacían cada vez más fuerte.
En su libro explica como las violaciones eran casi rituales, que su “dueño” rezaba antes de asaltarle.
Era un sistema perverso, inhumano. Nos obligaban a tomar píldoras anticonceptivas, pues aunque sus mandamientos permitían violar sus esclavos, no permitían tener sexo con embarazadas. Muchas veces intenté razonar con el hombre que me compró, decirle que lo que hacía iba en contra de todo mandamiento, todo concepto de humanidad. Hizo caso omiso de mis palabras. Me dijo que era una esclava y una infiel, y que por eso podía hacer lo que le daba la gana conmigo.
¿Perdió la esperanza en algún momento?
Muchas veces. Intenté suicidarme en cuatro ocasiones. No conseguía imaginar que algún día lograría escapar ese infierno.
Pero lo consiguió.
Sí, por un descuido de los militantes una noche. Estaba encerrada en una casa en Hasaka, en el noreste de Siria, y los guerreros fueron llamados a tomar armas, a participar en una batalla cercana. Había tanta confusión que se dejaron la puerta abierta, y yo y las otras seis chichas que estábamos en esa casa decidimos huir. Me llevé uno de los teléfonos móviles que había visto por la casa. Nos escondimos en una casa en ruinas, en el desierto a las afueras del pueblo. La verdad es que no sabíamos qué hacer, pero finalmente decidí pedir ayuda.
¿No corría el riesgo de toparse con un simpatizante del ISIS y ser recapturada?
Sí, pero no tenía otra opción. Una de las chicas que huyó conmigo era apenas una niña y estaba muerta de sed. Sin agua no tendríamos esperanza alguna. Me armé de valor y toqué en una puerta de una de las casas limítrofes sin saber si el dueño era del Estado Islámico o no. Era un señor mayor, y le dijimos que habíamos teníamos el coche averiado. Nos dijo que esperáramos a su hijo, que nos ayudaría, pero cuando el hijo apareció, le reconocí. Era amigo del militante que me había comprador, y temí por mi vida. Pero él me dijo que me quedara tranquila, que había visto como me pegaban y que me respetaba. Me dijo que no comulgaba con ISIS, pero que si no colaboraba con ellos, le matarían.
¿Cómo logró salir de ahí?
Ese hombre me ayudó entrar en contacto con unos contrabandistas kurdos. A ellos sólo les interesaba ver cuanto dinero podían conseguir a cambio de sacarnos del territorio controlado por el Estado Islámico. Éramos apenas mercancía para ellos.
¿Cuando finalmente sale de la zona fue enviada a un campo de refugiados. ¿Sufrió algún tipo de discriminación por el tratamiento que recibió durante su periodo de cautiverio?
En el campo había gente que rechazaban a los ex esclavos del ISIS precisamente por lo que habían sufrido; consideraban a las mujeres que habían sido violadas como mujeres sin honor, mujeres manchadas. Tuve suerte en que cuando llegué el líder de los yazidíes en el campo de refugiados reunió a los otros de mi minoría y, al contar lo que me había pasado, dijo que yo debía ser objeto de honor, no repulsa. Que yo merecía mayor respeto por lo que había vivido.
¿Consiguió reunirse con el resto de su familia?
Sólo con uno de mis hermanos menores. Pese al apoyo de la comunidad en el campo, estábamos sólo, y por eso inmigramos a Europa en cuanto tuvimos la oportunidad.
Una mujer en un campo de desplazados cerca de Raqa, Siria Una mujer en un campo de desplazados cerca de Raqa, Siria Reuters ¿Cuáles son sus objetivos ahora?
Cuento mi historia para dar atención al sufrimiento de mi minoría, y para pedir que la comunidad internacional nos de justicia. Los criminales que mataron a mis familiares y me violaron siguen libres; tienen que pagar por lo que hicieron. Exijo que lo que ISIS ha hecho a los yazidíes sea clasificado como un genocidio. También pido que Naciones Unidas despliegue una fuerza de seguridad internacional a la zona donde vivimos, pues no es la primera vez que nuestros vecinos han intentado exterminarnos. Pido que cuando piensen en nosotros la gente de fuera se pregunte, ¿qué medidas tomaría si se tratase de mi mujer, de mi madre, hermana o hija?
Usted concluye su relato recordando las palabras de su padre, que siempre dijo que “las personas son buenas, pero que es su entorno que las corrompe”. ¿Considera que los militantes del Estado Islámico son personas fundamentalmente buenas, corrompidas por los líderes del movimiento?
Creo que todos los seres humanos son fundamentalmente buenos: nadie nace siendo militante del ISIS. La religión, el entorno familiar, la sociedad que nos rodea… Estos son los factores que nos moldean. La ideología del Estado Islámico convierte a las personas en monstruos.
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